La batalla de Anghiari es el cuadro más importante que Leonardo da Vinci nunca llegó a terminar. Y probablemente el único del que se lleva medio siglo discutiendo si sigue existiendo, escondido detrás de una pared.
En 1503 la República de Florencia le encargó pintar una batalla en el salón más grande del Palazzo Vecchio. En la pared de enfrente iba a pintar otra Miguel Ángel. Los dos artistas más famosos del momento, en la misma sala, compitiendo. Florencia entera estaba pendiente.
Ninguno de los dos acabó su mural. Y el de Leonardo, además, se echó a perder mientras lo pintaba.
Ficha de la obra
- Título
- La batalla de Anghiari, conocida también como La lucha por el estandarte
- Autor
- Leonardo da Vinci
- Fecha
- 1503-1506, inacabada
- Técnica
- pintura mural sobre muro, con un aglutinante experimental que nunca llegó a fijarse
- Medidas
- desconocidas; ocupaba una parte del muro este del Salón de los Quinientos
- Ubicación
- Palazzo Vecchio, Florencia. Perdida o cubierta
- Estilo
- Renacimiento italiano
Qué mirar en la copia de Rubens
- Los cuatro jinetes formando un nudo cerrado alrededor de una sola cosa: el asta del estandarte.
- Las caras de los hombres y las de los caballos, deformadas por la misma rabia.
- Los dos soldados del suelo, aplastados bajo los cascos, que casi nadie mira.
- La ausencia total de fondo: no hay paisaje, no hay cielo, no hay dónde escapar.
El encargo: dos genios en la misma sala
Florencia acababa de convertirse en república y quería decorar su nueva sala de gobierno, el Salón de los Quinientos, con escenas de sus victorias militares. A Leonardo le tocó la batalla de Anghiari, ganada contra Milán en 1440. A Miguel Ángel, la batalla de Cascina, en el muro de enfrente.
Leonardo tenía cincuenta y un años y volvía a Florencia después de casi veinte en Milán. Miguel Ángel tenía veintinueve y acababa de terminar el David. Se llevaban francamente mal. Los cartones preparatorios de ambos se expusieron al público y durante meses los pintores jóvenes de la ciudad fueron a copiarlos: se conoce ese episodio como «la escuela del mundo».
Qué pintó Leonardo
No pintó la batalla entera. Se centró en un solo instante del centro del combate: cuatro jinetes peleándose por un estandarte, con dos soldados caídos bajo los caballos.
Es una decisión rara para la época. La pintura de batallas solía ser un panorama con ejércitos ordenados y un general señalando. Leonardo hace lo contrario: se mete dentro, quita el paisaje y el cielo, y deja solo un amasijo de cuerpos y patas del que no se sale. Los caballos muerden. Los hombres gritan con la misma mueca que los animales. No hay bando bueno.
Por qué se destruyó
Aquí está el problema, y es técnico. El fresco tradicional obliga a pintar deprisa, sobre el revoque todavía húmedo, y a terminar cada día la parte empezada. A Leonardo eso no le servía: él trabajaba despacio, retocando y matizando durante semanas.
Así que probó otra cosa. Usó un aglutinante a base de aceite sobre una preparación especial, un método que había leído en autores antiguos y que nunca se había ensayado a esa escala. La mezcla no fijó. Para acelerar el secado mandó colocar braseros encendidos delante del muro, y el calor sirvió para la parte baja pero no llegó a la alta: la pintura de arriba se ablandó y empezó a chorrear.
Leonardo abandonó la obra en 1506 y se marchó a Milán. Nunca volvió a intentarlo.
Lo que sabemos por las copias
Del original no queda nada visible, pero sí muchas copias hechas cuando aún se veía. La más famosa es un dibujo de Rubens de hacia 1603, hoy en el Louvre, que no copió el muro sino otra copia anterior. Aun así es el testimonio más completo del grupo central y la imagen por la que todos conocemos la obra.
Existe también la llamada Tavola Doria, una tabla del siglo XVI con la misma escena, y varios dibujos y grabados de otros artistas. Todos coinciden en el nudo de jinetes, lo que confirma que esa era la parte que Leonardo llegó a terminar.
¿Sigue detrás del muro?
En 1563 Vasari reformó el salón entero y pintó sus propios frescos encima. La pregunta que lleva décadas sobre la mesa es si destruyó la obra de Leonardo o si levantó un muro nuevo por delante, dejándola intacta detrás.
El ingeniero Maurizio Seracini defendió durante años la segunda hipótesis. Se apoyaba en un detalle: en el fresco de Vasari, sobre un estandarte diminuto, aparecen escritas las palabras «cerca trova», busca y encontrarás. En 2011 se hicieron sondeos con microcámara a través de grietas del fresco y aparecieron restos de pigmento negro compatibles con los que Leonardo usaba. Las obras se detuvieron en 2012 entre protestas de quienes no aceptaban perforar un Vasari para buscar un Leonardo que quizá no está.
Sigue sin resolverse.
Por qué es importante
Aunque se perdiera, cambió la manera de pintar batallas. Antes eran desfiles ordenados; después de Leonardo son masas confusas de cuerpos donde no se distingue quién gana. Rubens, Delacroix y toda la pintura de guerra posterior vienen de ahí.
Y es el ejemplo más claro de un rasgo de Leonardo que conviene entender: su curiosidad técnica era también su ruina. La misma cabeza que inventaba máquinas voladoras probó un método de pintura sin ensayar, en el encargo público más importante de su vida, y lo perdió.
Dónde verla
El original, en ninguna parte. La copia de Rubens está en el Museo del Louvre, en París, en el gabinete de dibujos. El Salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio de Florencia se visita con normalidad, y en el muro este están los frescos de Vasari bajo los que quizá siga la obra.
Curiosidades
- Leonardo diseñó un andamio elevable mediante poleas para poder trabajar a distintas alturas sin desmontarlo. La máquina funcionó; la pintura, no.
- La cuenta de gastos del encargo se conserva: hay apuntes de compra de harina para la preparación del muro, de esponjas y de una cantidad notable de aceite de nueces.
- Miguel Ángel tampoco llegó a pintar su batalla. Se marchó a Roma llamado por el papa Julio II y solo dejó el cartón, que acabó destruido a fuerza de ser copiado.
- Cellini, que vio los dos cartones expuestos, escribió que mientras estuvieron en pie fueron «la escuela del mundo».
- Las palabras «cerca trova» del fresco de Vasari miden apenas unos centímetros y están a más de doce metros de altura.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue de La batalla de Anghiari?
Leonardo la dejó inacabada en 1506 porque la técnica que empleó no fijó sobre el muro. En 1563 Vasari reformó la sala y pintó encima. No se sabe con certeza si la destruyó o la cubrió.
¿Dónde se puede ver hoy?
Solo a través de copias. La más conocida es el dibujo de Rubens del Museo del Louvre. El muro original está en el Palazzo Vecchio de Florencia, oculto bajo los frescos de Vasari.
¿Por qué se estropeó la pintura?
Leonardo no quiso usar la técnica del fresco, que obliga a pintar deprisa. Probó un aglutinante al aceite que no llegó a secar, y el calor de los braseros que puso para acelerarlo hizo que la parte alta chorreara.
¿Qué significa «cerca trova»?
Significa «busca y encontrarás» en italiano. Aparece escrito en un estandarte diminuto dentro del fresco de Vasari, y hay quien lo interpreta como una pista de que la obra de Leonardo sigue detrás.
¿Es cierto que Leonardo y Miguel Ángel compitieron?
Sí. Recibieron el encargo de pintar sendas batallas en muros enfrentados del mismo salón, hacia 1503-1504. Ninguno de los dos terminó su mural.
Para situar la obra puede recorrerse la etapa del Renacimiento, y compararse con otras obras del propio Leonardo comentadas en esta enciclopedia.
