El Renacimiento

El Renacimiento es un fenómeno cultural, político e intelectual que marca el inicio de la Edad Moderna. Surge entre finales del siglo XIV e inicio del XV en Italia. Irá expandiéndose por casi toda Europa  –nunca de la misma manera– y culmina hacia finales del siglo XVI. Será una etapa donde pretenden impulsar una transformación en todos los órdenes de la sociedad para instaurar una nueva época tras la crisis del sistema feudal, de la religión, de la política y la economía,  de la  visión y papel del hombre en el mundo.

El origen del término

Ya  en el siglo XVI Giorgio Vasari  denomina “rinascita” a este periodo. Será en el siglo XIX donde toma nombre por el francés Balzac, mientras que en 1855 Jules Michelet lo conceptualiza y cinco años después Jakob Burckhardt lo universaliza, define y generaliza bajo seis características esenciales. Estos historiadores dan una visión cerrada geográfica y estético–conceptual del Renacimiento a la cual se oponen autores como Eugenio Garin, Kristeller, Miguel Ángel Granada. La historiografía contemporánea afirma que el Renacimiento es un fenómeno cultural y social mucho más complejo, amplio, heterogéneo y  particular desde las aristas geográficas, estéticas, conceptuales y de relación cultural y social entre el artista, la obra, el consumidor del arte, los coleccionistas y los mecenass.

El Humanismo en el arte del Renacimiento

El movimiento renacentista tendrá como base y punto de partida el movimiento intelectual y filosófico humanista, donde se retoma el valor del hombre, autosuficiente, dueño de su vida, seguro de sí mismo, centro y medida de todas las cosas. De tal manera que la educación humanista crea las bases para la realización de un nuevo arte y su comprensión y asimilación.

Expansión del arte renacentista:

El arte del Renacimiento se difunde a través de los desplazamientos de los artistas y patronos hacia las cortes,  por medio de la filosofía humanista, gracias a la invención de la imprenta con la circulación de libros impresos y manuscritos en el siglo XVI cuyo objetivo sería mostrar y dar a conocer los modelos arquitectónicos para una mejor asimilación y  construcción mientras que en pintura y escultura la expansión ocurre mediante los grabados, los textos y las estampas, elemento importante para la divulgación de los modelos con los nuevos códigos de producción del arte renacentista, pautas que influyen en el arte de los siglos siguientes. Otros factores determinantes lo fueron el significado que adquirió la obra de arte para el público que la consume, así como el papel que jugó el coleccionismo y la transformación del entorno político.

Características generales del arte renacentista:

En términos generales y haciendo énfasis en el carácter heterogéneo, es decir, la variedad de modelos que adquirió el arte del Renacimiento en las distintas manifestaciones debido a la evolución del arte italiano durante el Quattrocento y el Cinquecento, la asimilación del nuevo lenguaje, la referencia del arte renacentista italiano, nórdico y alemán en Europa, debemos destacar las siguientes características estéticas y conceptuales:

  • arte con tendencia al naturalismo;
  • arte clásico: por ese intento de recuperar los ideales de la antigüedad clásica y por convertirse en referente obligado para el arte venidero;
  • búsqueda del realismo visual;
  • búsqueda de la belleza ideal;
  • búsqueda de la claridad compositiva y expositiva;
  • arte simétrico, equilibrado.

El arte del Renacimiento

Se desarrolló primeramente en el siglo XV, en Italia –año 1400, conocido como Quattrocento– el primer Renacimiento. Florencia será la cuna del nuevo lenguaje, ciudad bajo el dominio predominante de los Médicis, familia de gran poder político. A finales de la centuria, Roma  volverá a ser el centro cultural del arte con el dominio de Savonarola. Por lo tanto, es desde Florencia que se expanden los nuevos códigos de representación clásicos hacia el resto de la nación; estos otorgaron otro panorama visual a las ciudades italianas. Hacia el siglo XVI –el Cinquecento en Italia–, es su edad de oro y se extiende por toda Europa.

Aun cuando en Italia el intento por la creación de un nuevo lenguaje cobra una gran fuerza, ello no significa que desplace completa ni instantáneamente la tradición gótica que sigue vigente hasta prácticamente finales del siglo XV. Así lo vemos en las obras pictóricas, escultóricas y arquitectónicas de artistas renacentistas como Massaccio o Fra Angélico, Ghiberti, Brunelleschi y otros. El gótico siguió imperando en el resto de Europa y se fue asimilando el estilo renacentista un siglo después y siempre de acuerdo con la cultura tradicional de cada región, incluso influyó en el continente americano.

Es a partir del Renacimiento donde el producto artístico se denomina y conoce como obra de arte. El arte se deja de entender como una actividad mecánica propia de la Edad Media realizado por un artista ya liberal (es decir, intelectual), conocedor y estudioso del arte de la antigüedad clásica así como de otros saberes, dígase matemáticas, ciencias, etcétera; artista que a su vez firma sus obras y es reconocido por la sociedad como verdadero creador. Está protegido por el mecenas o patrono quien lo utilizará con fines diplomáticos. En este sentido, los artistas son enviados a trabajar en otras cortes europeas según sea el interés político del protector. Por tanto estamos en presencia de un cambio sustancial de cliente. Comienza a generarse una nueva relación entre artista, mecenas y obra de arte. La Iglesia ya no tendrá el monopolio absoluto del arte al entrar este nuevo cliente portador de una economía fuerte, con un elevado gusto estético, conocedor del arte y de la filosofía humanista, defensor del arte de la antigüedad clásica, coleccionista, que se convierte en un elemento fundamental para el desarrollo del arte y que además es exigente con el artista y la obra (esta es embajadora de los valores económicos y políticos, es decir, es un producto de carácter propagandístico).

El paradigma desde el punto de vista artístico será la mirada hacia la antigüedad clásica (la griega y la romana) de la cual aprenden porque proviene de maestros  veraces a los que  logran superar. La revisitación de los modelos antiguos en arquitectura se realiza fundamentalmente con el estudio de los textos de Vitruvio y lo aprendido mediante la observación de las ruinas de los monumentos, mientras que para la pintura esa recuperación de los modelos clásicos de la antigüedad serán conocidos por los escritos que la describen donde los autores de estos textos dignifican el gran realismo de la pintura siendo un tanto similar para la escultura aunque también se apoyaron en los estudios del entorno y en los ejemplos clásicos que sí existían, no así en lo pictórico.

El nuevo lenguaje estará cargado de un espíritu laico que no se había tenido anteriormente y que quizás se deba a factores como el debilitamiento del poder eclesiástico, el pensamiento humanista y a la cultura grecolatina con su defensa de la libertad. Seguirá estando latente lo religioso en el creador renacentista y en su obra pero de otro modo puesto que Dios y la manera de proyectar o concebir la poética del producto artístico cohabitan. Ejemplo paradigmático sería la representación del cuerpo humano desnudo, algo impensable en la Edad Media que ahora es parte de esa reivindicación al hombre, presente en tantas obras de arte. Luego, con la llegada de la Contrarreforma, volverá a cambiar en el arte religioso.

 

Italia: El Quattrocento, primer Renacimiento

En la primera mitad del siglo XV se va tomando un camino experimental para intentar definir un nuevo lenguaje mediante el estudio y la recuperación del legado de la antigüedad clásica. Esta labor lo llevan a cabo los artistas humanistas que lograron adaptar y renovar el legado de la tradición a su momento.

 

Arquitectura

Florencia es la ciudad donde se erigen los primeros experimentos arquitectónicos del nuevo lenguaje que plasma los ideales de la clase elitista florentina, siendo la arquitectura religiosa una de las más relevantes. La tipología palacio se convierte en otro factor importante para la nueva imagen de las ciudades italianas así como el modo de entender y organizar el espacio de las mismas.

La arquitectura es sometida a nuevos códigos de representación basados en la recuperación y no imitación de los modelos clásicos de la Antigüedad, del estudio de la Naturaleza que la convierten en una arquitectura de código clásico, simétrica, proporcionada y armónica, hecha a la medida del hombre y para el hombre, donde todo está pensado para satisfacer esa búsqueda de la belleza mediante la racionalidad que brinda la geometría y las matemáticas.

Arquitectura religiosa

Los conocimientos de las matemáticas y la geometría conducen a la aplicación de la perspectiva y simetría central, al uso y la creación de un sistema de módulos para lograr la proporción adecuada entre el todo y las partes, donde el hombre es capaz de medirlo todo.

El nuevo lenguaje fue transformando paulatinamente el código de los edificios siendo el mejor ejemplo la arquitectura religiosa. Las iglesias de estilo gótico como la de Santa María de las Flores demuestra lo antes expuesto con la cúpula levantada finalmente por Brunelleschi, arquitecto que la  convirtió en todo un referente del nuevo modo de hacer; otro tanto ocurre en las fachadas a modo de telón de las iglesias –cubrir el estilo original del edificio por otro–, cuyo resultado visual se acerque más al individuo por esa imagen pagana que le es conferida y que está acorde al nuevo modo de observar el mundo. Nombres como Filippo Brunelleschi, Leon B. Alberti, Michelozzo di Bartolomeo serán los principales arquitectos que desarrollaron una nueva arquitectura religiosa a partir de nuevos códigos que se irán instaurando.

Elementos constructivos

La tipología religiosa toma de la antigüedad grecorromana los elementos arquitectónicos como los órdenes, el arco de medio punto, los techos planos, la bóveda de cañón, la cúpula, los frontones, las pilastras, los casetones y aletones (estos últimos serán un elemento constructivo de gran éxito en la arquitectura posterior).

Modelos de plantas de  iglesias

Roma antigua es el referente a tomar, siendo la planta basilical y la centralizada (circular, hexagonal o cuadrada) las empleadas para citar el modelo de la Roma Imperial.

Arquitectos

Brunelleschi (1377–1446), arquitecto, escultor, humanista de origen florentino y protegido de los Médicis se preocupó por trasladar a sus construcciones el legado de la cultura grecorromana desde su propia reinterpretación logrando un nuevo lenguaje que hace uso de la perspectiva y la proporción para crear un nuevo espacio arquitectónico que sabiamente mezcla con la tradición toscana. Brunelleschi será, entonces, el iniciador del camino hacia un lenguaje arquitectónico completamente renovado.

Además de la cúpula que levantara en Santa María de las Flores, en Florencia, iglesia de estilo gótico, y por cuya construcción llegó a la fama, es reconocido por otras obras en la misma ciudad como Santa María de los Ángeles (oratorio), la capilla de Andrea Pazzi, la iglesia de San Lorenzo cuya sacristía vieja de planta central ha sido calificada por la historiografía como la primera del Renacimiento; la iglesia del Santo Espíritu (1434), diseñada por el arquitecto y en donde demuestra su conocimiento de las matemáticas para aplicar las proporciones a partir de la sección abovedada entre cuatro columnas, obra que fue construida por Manetti tras la muerte de Brunelleschi.  

A partir de 1423, Brunelleschi se encarga en solitario de cerrar la cúpula de Santa María de las Flores que desde 1368 se intentaba edificar; sin embargo, por las dificultades técnicas que presentaba fue aplazándose la construcción hasta dejarlo en manos de Ghiberti y Brunelleschi en 1418. El arquitecto levanta una doble cúpula para resolver el problema técnico que causaba la carga, siendo la interna semiesférica y ovoidal mientras que la externa es apuntada. Destaca por su cromatismo y por la linterna que la corona, elemento novedoso para la época por sus dimensiones (esta fue proyectada por él no así construida debido a su fallecimiento). Esta obra es fiel exponente del modo de pensar del arquitecto humanista que trata de resolver los problemas constructivos, aprendizaje que adquiere de los maestros de la antigüedad clásica.

Quien sucede a Brunelleschi como arquitecto principal de la iglesia de Santa María de las Flores fue Michelozzo di Bartolomeo (1396–1472), uno de los que interviene en la construcción de la linterna que corona la cúpula realizada por este. También protegido por Cosme el Viejo, edifica la capilla de la Santissima Annunziata, remodela el convento de San Marcos de Florencia con planta basilical e introduce elementos constructivos tomados de la antigüedad grecolatina como el arco de medio punto o el orden corintio.

Será León Battista Alberti, arquitecto y tratadista, quien expone claramente el clasicismo de la nueva arquitectura. Sus obras son el resultado de los estudios adquiridos en diversos centros italianos y de las visitas a las ruinas de la antigüedad clásica romana, así como del  contacto con diversos centros culturales de Europa.

Interesante en su quehacer son las fachadas a modo de telón de una construcción preexistente, en este caso de las iglesias de estilo gótico. La imagen resultante es la creación de un sistema modular perfecto, simétrico que  recuerda a los templos clásicos donde aplica la perspectiva, elementos constructivos tomados de la Antigüedad, la integración del nuevo lenguaje con la tradición toscana mediante mármoles cromáticos, las reglas de proporción para dotar de armonía y racionalidad al edificio, ideal de belleza que todos deseaban alcanzar. Estas fachadas fueron concebidas en la basílica de Santa María Novella (1456–1470), en la fachada principal del templo Malatestiano de San Francisco en Rímini, el cual también remodeló entre los años 1450 y 1466.

La iglesia de San Sebastián en Mantua avala la puesta en práctica de los principios teóricos escritos por Alberti (De re aedificatoria), aspecto que denota la filosofía humanista en los artistas del período y del cual Alberti será el paradigma en este primer Renacimiento. Es un edificio de planta central cuadrada con tres ábsides y capillas laterales cuyos muros internos son blancos, sin frescos. Otra de sus obras que hubo de terminarse hacia el siglo XVIII fue la basílica de San Andrés de Mantua proyectada entre 1470 y 1476.

 

Tipología palacio y la villa suburbana

Hacia mediados del siglo XV abundan los palacios de estilo renacentista, tipología que demuestra la nueva arquitectura que se estaba desarrollando en ese momento que será una forma que usa el cliente para exhibir su riqueza. El resultado de la obra se determina mediante el gusto del demandante y de acuerdo a la formación del artista lo que provoca una  diversidad de modelos entre las regiones y hasta en una misma zona.

 

Palacio florentino

En términos generales se define por una estructura cuadrangular, generalmente de tres plantas que se diferencian por la disposición de molduras entre pisos. El conjunto se remata por una gran cornisa de tejado saliente. El patio central es un espacio que se delimita por cuatro crujías, rodeado de arquerías (conjuntos de arcos) en el primer piso. Al exterior, lo cubren bloques de piedras (almohadillados) que le dan ese aspecto macizo al edificio; es frecuente el uso de pilastras y los órdenes arquitectónicos ordenados jerárquicamente en altura. Las ventanas venecianas o ajimezadas se emplean en los pisos superiores, elemento también característico de los palacios venecianos. Continúa ese intento de aplicar cuidadosamente la perspectiva y la preocupación por imprimir el carácter racional, funcional y simétrico al edificio.

Ejemplos concretos del palacio florentino son:

  • el palacio Médici–Riccardi (1444–1464), construido por Michelozzo. Modelo paradigmático de la tipología palaciega del siglo XV. Tiene un aspecto rústico–militar dado por el almohadillado.
  • el palacio Rucellai (1447– 1460) por Alberti. Se hace referencia a los órdenes arquitectónicos en las tres plantas y su aspecto no recuerda la estética rústico–militar del anterior.

Las variantes de estos  modelos lo podemos encontrar en el palacio Antinori, en el palacio Piccolomini, el palacio Pitti o el palacio Strozzi.

Palacio romano

En Roma, la tipología palaciega emula al florentino y a la tradición medieval. El palacio Venecia (1455) y el palacio romano de la Cancillería papal (1483 o 1486), primer edificio realizado bajo los códigos  renacentistas, exponen las características arquitectónicas de referencia florentina como la delimitación del edificio en tres plantas, la superposición de órdenes arquitectónicos, el empleo del almohadillado en el exterior, ventanas similares a las venecianas y patio interior; mientras que el uso de la torre y  almenas proviene del legado medieval.

Palacio veneciano

Venecia asume el nuevo lenguaje del Quattrocento desde otra mirada. En su arquitectura se relacionan el lenguaje tradicional, los nuevos códigos renacentistas y las pautas constructivas de la ciudad.

De esta manera el palacio se cimentará, generalmente, sobre pilares; tendrá dos accesos interrelacionados: al canal y a tierra; tendrá una fachada colorida y rica en decoración, donde se abrirán numerosos vanos por medio de la utilización de ventanas venecianas. En ocasiones, son usados los órdenes arquitectónicos clásicos. De ejemplo están el Ca’ Dario edificado por Pietro Lombardo (1487) o el Ca’ Loredan–Vendramin–Calergi, construido por Mauro Codussi sobre el mar sin pilares que lo soporte.

La villa suburbana

Será una variante de la tipología palacio pues se ubica en una zona rural y tiene como objetivo ser una residencia recreacional. Hará uso de los órdenes arquitectónicos, los patios, los pórticos con frontones y los salones. Tendrá jardines y galerías corridas que permiten observar el exterior. En estas villas se destaca el carácter cultural más que el militar. La villa Médici de Poggio a Caiano por Giuliano da Sangallo será el modelo principal de villa en Florencia. Además hay otros ejemplos como la villa de Cariggi (Florencia) o la villa del Belvedere.

Tipología hospitalaria

La planta de cruz griega es el modelo que se inserta como novedoso para la tipología hospitalaria en el Quattrocento. El arquitecto “Il Filarete” es quien lo crea para este tipo de edificio en el Hospital Mayor para la beneficencia de Milán, modelo que se sigue construyendo hasta el siglo XVII. Sin embargo, el Ospedale degli Innocenti, Florencia, proyectado por Brunelleschi y luego Francesco della Luna será el primer intento de modelo renacentista con una fuerte tradición medieval.

 

Urbanismo

La intervención en esta primera etapa consistió en intentar racionalizar el urbanismo irregular existente. La mayoría de las acciones están directamente relacionadas a las construcciones de nuevos edificios para los cuales se crearon nuevos espacios. Hay una propuesta organizativa a partir de la regulación geométrica de las plazas y la búsqueda de uniformidad de los edificios en cuanto a estilo, lo que hace de la plaza el espacio más representativo de la ciudad del siglo XV.

Una de las más importantes será la plaza de Pienza (1445), construida por Bernardo Rossellino quien logró someter dentro de un sistema de perspectiva los edificios existentes. Otra relevante es la plaza Ducale de Vigevano, Lombardía, rediseñada por Alberti y construida por Bramante y Leonardo entre 1492 y 1494.

Hubo proyectos significativos que modificaron los espacios urbanos, tal es el caso de Addizione Erculea (ampliación de Ferrara), 1492 o el proyecto Addizione di Borso (1451), la ciudad palaciega de Urbino o las reformas en Roma bajo el pontificado de Nicolás V que, por ejemplo, convierte al Vaticano en una ciudad–palacio, así como las transformaciones que el pontífice Sixto IV mandaría a realizar como la construcción de la Capilla Sixtina o la restauración del Hospital del Santo Espíritu.

Además, hubo planteamientos teóricos sobre la construcción de  ciudades ideales de nueva planta. Estas inquietudes la reflejaron Alberti bajo la propuesta de ciudad con estructura circular y carácter militar a lo largo de todo su tratado o Il Filarete con la planta de la ciudad ideal de Sforzinda.

 

Italia: el Cinquecento

Arquitectura

En el siglo XVI se efectuarán un sinnúmero de obras relevantes que se convierten en modelos paradigmáticos para el resto de Europa y los siglos posteriores. Sus creadores encarna el hombre renacentista conocedor de las tres artes, muchas de las veces teórico y artífice al mismo tiempo que hará una lectura particular del legado grecorromano, de las fuentes precedentes del primer Renacimiento y tendrá sus propias preferencias constructivas lo que permite una pluralidad estética compleja de definir desde el punto de vista estilístico.

La época estará marcada, según la historiografía, por dos vertientes coincidentes en el tiempo: el puro clasicismo renacentista (1480 –1527) y el arte intelectual que cada autor  realiza a partir de la interpretación libre del  Clasicismo: el llamado Manierismo.

El clasicismo renacentista pretende establecer un canon racional, científico, uniforme y universal en el lenguaje arquitectónico. Esto se verá reflejado en las construcciones religiosas y de carácter civil.

 

Primera mitad del siglo XVI, principales arquitectos
Arquitectura religiosa

La planta central sigue siendo la elegida para los edificios religiosos. Así lo concibió en sus obras Donato Bramante (c. 1444–1514). Realizó en Milán los presbiterios de Santa María presso San Satiro, Santa María delle Grazie y Santa María de Abbiategrasso a las cuales les impregna un carácter ilusorio. Sus construcciones dan una imagen escenográfica por la decoración empleada en ellas. Hace uso del lenguaje arquitectónico clásico del Renacimiento y aplicó una nueva normativa  de proporciones donde tiene en cuenta la medida del hombre. A él se atribuye el templete de San Pedro en Montorio (1503), de estructura centralizada; el pórtico del Belvedere (1506) y la reforma de la basílica de san pedro del Vaticano, proyecto que tuvo varios arquitectos en jefe durante su larga reconstrucción. Bramante solo pudo erigir los cuatro pilares del crucero debido a su fallecimiento.

De Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564) es el mausoleo de la segunda sacristía de la iglesia de San Lorenzo, Florencia, para los Médicis. Se apoya en la antigua sacristía levantada por Brunelleschi. Lo novedoso de esta construcción estriba en lograr la sensación de un espacio mayor mediante el juego  cromático así como dar la sensación de perspectiva al añadir ventanas en ambos ángulos y otorgarle más altura a  la sala.

Tipología palaciega

El palacio romano del s. XVI toma como referencia al florentino del siglo anterior. Eliminará el almohadillado que en algunos casos aparece en la portada o esquinas de los edificios. La diferencia con el florentino estriba en que el palacio romano hace una interpretación más fidedigna de lo clásico de la Antigüedad. Continuará el uso de las formas geométricas puras en planta y en elementos arquitectónicos del edificio de tres plantas con patio central, así como el empleo de los órdenes. El palacio Farnesio (1514) de Antonio Sangallo el Joven (1483–1544) será el modelo a seguir. De igual manera, se copia la intervención urbanística en torno al inmueble (configuración de plazas y calles).

Venecia aplica a partir de la segunda década del siglo los códigos fundamentales del Renacimiento que son matizados a través de un lenguaje particular que tendrá en cuenta el estilo gótico, tradición arquitectónica que aportó un carácter plástico a la urbe.

Aunque se edifican palacios de dos plantas con características muy peculiares que hacen la diferencia con los de Roma o Florencia, será Sansovino (1486–1570) el principal arquitecto que desarrolla sus edificios con esa mezcla de estilos en los palacios venecianos Dolfin y el Corner.

 

El Manierismo

A pesar de las confusiones que trae el “estilo”, lo cierto es que el Manierismo fue una tendencia del Renacimiento en la cual los artistas toman una actitud liberal e intelectual frente al lenguaje inflexible del clasicismo renacentista, lo que resultará una forma subjetiva de interpretar.

En arquitectura habrá acercamientos hacia la tendencia artística que va perfilando gradualmente otro tipo de discurso.

Características principales:

Lo decorativo como  protagonista, puntos focales múltiples, se rompe con la armonía y la proporción, presencia del claroscuro en zonas de la fachada, engaño visual que se logra por la manipulación de los espacios y elementos constructivos. Se obtendrá un resultado escenográfico en las edificaciones que se integra a los paisajes urbanos y jardines y que buscará el lujo y lo grandioso.

  • Arquitectura religiosa

 

Biblioteca Laurenziana (1523) pionera en la tendencia manierista, la reforma de la piazza del Campidoglio y la cúpula de la basílica de San Pedro del Vaticano, todas de la autoría de Miguel Ángel.

  • Arquitectura civil

 

El palacio Massimo alle Colonne de Peruzzi, Casina de Pío IV (villa) por Pirro Ligorio, el palacio de Bevilacqua (1530) en Verona y el palacio Pompei ambos por Sanmicheli. Hacia mediados del siglo estará el palacio Farnesio, Caprarola por Vignola y la villa Giulia (1550), Roma, levantada por Vignola, Vasari, Ammannati y está considerada como el ejemplo emblemático de la arquitectura manierista.

 

Segunda mitad del siglo XVI

  • Arquitectura religiosa

 

Destacar que en esta etapa por medio de la nueva imagen que la iglesia quiere tomar en respuesta a la Reforma Protestante, sucederán cambios en las tres manifestaciones. En arquitectura se establece como modelo la planta basilical por la Compañía de Jesús y los emplazamientos serán en lugares importantes. En general se tenderá hacia la construcción de fachadas de corte reservado en cuanto a decoración.

La iglesia Il Gesú (1568), Roma, por Vignola con la participación de Giacomo della Porta será la imagen de edificio religioso de la Contrarreforma y modelo para las edificaciones religiosas de finales del s. XVI y las futuras del s. XVII. Es una obra que toma  del Manierismo y del clasicismo más austero para dar esa imagen simétrica y armoniosa en fachada mediante el uso de los elementos clásicos (aletones, pilastras, columnas, frontones) siendo el interior rico en ornamento.

  • Tipología palacio

 

El arquitecto que sobresalió en este tipo de construcciones fue Palladio (1508–1580) –realizó muchos otros proyectos como el teatro Olímpico en Vicenza, primer teatro cubierto o la fachada de la basílica de Vicenza. Sus villas y palacios son la imagen sincrética de las propuestas que se venían haciendo desde inicios del Cinquecento. Entre sus peculiaridades destaca la columna exenta y el tramo rítmico palladiano (repetición de un motivo constructivo que crea armonía), además la persistencia por crear una arquitectura racionalista, funcional, simétrica con un toque de elegancia, palacio Chiericati (1550), villa Rotonda (1566) ambas en Vicenza. La última de las villas fue un modelo novedoso donde el arquitecto integra la planta central con cúpula a un edificio civil y lo dota de cuatro fachadas independientes e idénticas con un  pórtico. Otras de sus villas son villa Cornaro, villa Emo, villa Foscari (La Malcontenta).

 

Arquitectura del Renacimiento en Europa

 

El movimiento cultural es asimilado en el resto de Europa desde múltiples miradas y con varias interpretaciones. El Renacimiento incidió con más fuerza en los países donde la religión católica dominaba, no así en los que se acogieron a la Reforma. De la Antigüedad conocen tanto los restos como el tratado de Vitruvio. Sin embargo, el nuevo lenguaje será el acompañante –generalmente de  la imagen de un edificio ya construido– de la tradición predominante de cada región. Además, la mayoría de los edificios civiles son los representantes del nuevo lenguaje, un modo de ostentación de los pudientes mientras que para las estructuras religiosas se prefirió, generalmente, el estilo gótico.

España

En el siglo XV las tipologías que se desarrollan son la hospitalaria y la palaciega. Será una arquitectura ecléctica que toma elementos del Quattrocento italiano y da protagonismo a la reinterpretación que hacen del gótico. Hacia finales del siglo XV conviven múltiples influencias artísticas: el gótico, el gótico–mudéjar, el renacimiento italiano y las variantes del gótico del centro de Europa. Todo esto resultó en unaarquitectura de difícil clasificación, donde no hay cabida para un Renacimiento en su forma clásica. La historia del arte define entonces al período que transcurre entre 1480 y 1530 en varios “estilos”: isabelino, cisneros y/o plateresco, protorrenacimiento.

  • Tipología religiosa

 

El estilo isabelino (mezcla del gótico final, flamígero y mudéjar) se utiliza para el modelo de iglesia cortesana de carácter funcional y conservador. Presenta una nave, capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal. Es el caso de San Juan de los Reyes (1477) por Egas Cueman y Juan Guas, el monasterio segoviano del Parral, la capilla Real de Granada entre otros.

La construcción de nuevas catedrales así como la intervención de existentes será una práctica muy importante. Se estableció un prototipo que se instaura en toda la centuria: plantas rectangulares a modo de salón, crucero no destacado, tres naves longitudinales de diferentes alturas con capillas en los contrafuertes. Ejemplo de construcción nueva es la catedral de la Anunciación de Granada (1523–1563) proyectada por Enrique Egas a partir de los códigos del gótico y los del Renacimiento, en su construcción también intervino Diego de Siloé en 1526 quien construye otras catedrales como la de Málaga. Como ejemplo de intervenciones se ubican la escalera Dorada (1519–1523) en la catedral de Burgos por Diego de Siloé o el claustro nuevo de la catedral de Santiago de Compostela por Juan de Álava o la Sala Capitular de la catedral de Sevilla de tendencia manierista realizada por Hernán Ruiz II.

También se levantan varias iglesias parroquiales y conventos como la iglesia parroquial de San Salvador de Úbeda, Jaén por Diego de Siloé, la colegiata de Santa María de Valladolid, obra que presenta elementos renacentistas en una estructura gótica.

  • Tipología hospitalaria

 

Los RR.CC promovieron la construcción de hospitales. El estilo de estos edificios emulan los modelos clásicos del Renacimiento italiano. Habrá una conjunción de estilos siendo el protagonista desde el punto de vista de estilo el gótico y el mudéjar.

Se sustituye paulatinamente el modelo medieval lo que desemboca en el levantamiento de los edificios a partir de la planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. Esto contribuye a racionalizar el espacio y otorgarle más funcionalidad pues permite clasificar las áreas por tipo de pacientes. Bajo estos principios lo construye Enrique Egas en el Hospital real de Santiago de Compostela (1501–1511), Hospital real de Granada (1511–1526) y el Hospital de Santa Cruz de Toledo que presenta elementos del Renacimiento italiano, en el que intervino Alonso de Covarrubia.

  • Tipología palaciega

 

Los palacios de mayor importancia serán los mandados a edificar por la nobleza. Son edificios urbanos exentos que asumen las novedades del Renacimiento italiano. Destaca el palacio del Duque del Infantado, Guadalajara de estilo gótico–flamígero renovado realizado por Juan Guas y Egas Cueman; el palacio de Cogolludo, Guadalajara considerado el primer palacio con una arquitectura fiel a las influencias italianas o el palacio de Antonio de Mendoza Guad.

En el siglo XVI la definición estilística sigue siendo compleja por su carácter ambiguo. Solo en el último tercio del siglo se verá un periodo más clásico. La tendencia manierista se impone y convive con el gótico de origen flamenco y también con una diversidad de influencias (el Plateresco, el estilo Cisneros) debido a la variedad de modelos italianos, conocidos en su mayoría por las referencias orales, y al desconocimiento de los arquitectos acerca del clasicismo.

De esta etapa encontramos el palacio de Carlos V (1526), en la Alhambra por Pedro Machuca. Este edificio ha sido considerado como uno de los ejemplos más logrados de la arquitectura renacentista española. Se levantó sobre planta cuadrada con patio circular porticado. Es de dos plantas y están presentes los órdenes toscano y jónico. La remodelación del alcázar de Toledo (1542) por Alonso de Covarrubias es el otro edificio importante del siglo, modelo que emulan en España hacia la segunda mitad del siglo y en el siglo posterior. También se edificaron un tipo de modelo palaciego denominado «villa de placer» como la Casa de Campo en Madrid, la villa de El Pardo o la Casa del Bosque de Valsaín en Segovia. Se caracterizan por su arquitectura sobria y confortable. Constructivamente  toman como modelo la tradición medieval española, el prototipo de villa italiana renacentista, los palacios florentinos y franceses.

Las casas consistoriales fueron edificaciones civiles que derivan de la tipología palaciega y contribuyeron a formar una nueva imagen a la ciudad mediante sus fachadas y los nuevos espacios que se erigían, generalmente, a su alrededor. Serán de dos plantas con pórticos y galerías flanqueadas por torres: Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Ayuntamiento San Clemente, Cuenca.

  • Otros tipos de arquitectura

 

La arquitectura docente será una de las tipologías más importantes en el siglo XVI español. La Universidad de Salamanca es el ejemplo emblemático del “estilo” Plateresco. Este tipo de edificaciones se caracterizan por tener dos pisos un patio central rodeado por paredes o arcadas y escalera destacada. Otro ejemplo es la Universidad de Alcalá de Henares (1537–1553) de clasificación ambigua. Además convivirán el gótico y elementos manieristas como en  la institución de la Academia Real de Matemática (1584) por Juan de Herrera.

El puente de Segovia (1577) obra de varios autores, la Lonja de Sevilla por Juan de Herrera y el edificio polifuncional El Escorial (1563–15884) que contempla un templo, una biblioteca, un palacio, un monasterio, un panteón, un seminario y un colegio fue proyectado inicialmente por Juan Bautista de Toledo quien, posteriormente, es reemplazado por Juan de Herrera. Es una arquitectura basada en la ideología de la Contrarreforma y relacionada con el manierismo. Su arquitectura proyecta una imagen austera, desprovista de ornamento.

Urbanismo

Las intervenciones urbanísticas importantes están relacionadas con la construcción de importantes edificios. Es el caso de la transformación de Madrid al ser declarada capital en 1561 o la reforma de Valladolid tras sufrir un incendio (1561) o las reformas significativas en la ciudad de Toledo.

Los arcos y puertas construidos en murallas medievales o en edificios que se levantaban para las celebraciones religiosas o políticas también forman parte del panorama visual de las ciudades españolas. Así, podemos nombrar el arco de Santa María en Burgos por Francisco Colonia y Juan de Vallejo o la nueva puerta de Bisagra en Toledo.

 

Francia

La arquitectura renacentista en Francia tiene cierta peculiaridad pues no se limitan a copiar fielmente los ejemplos constructivos italianos del siglo XV ni el clasicismo grecorromano sino que comenzarán a experimentar aunque el gótico seguirá estando presente. En los inicios es una arquitectura muy ornamentada. La historiografía la ha dividido en tres etapas: 1494–1525 fase inicial del Renacimiento; desde 1525 a 1559 período clásico y el tercer período lo enmarcan desde 1559 a 1589 ya con un concepto arquitectónico particular.

Dentro de las tipologías más destacadas está el palacio–castillo (châteux) que se construirá bajo ciertas particularidades. Lo que más destaca son sus fachadas pictóricas de influencia manierista, las chimeneas en tejado a dos aguas y las buhardas, las torres circulares en las esquinas o en su lugar los torretes.

El châteux de Blois combina  el gótico y el clasicismo renacentista. Es el modelo paradigmático de la fase inicial del Renacimiento; el châteaux Fontainebleau (1528–1540) quizás por Pilles de Le Breton pertenece a ese clasicismo más ortodoxo de la segunda fase del nuevo lenguaje en el territorio así como la reconstrucción del Louvre iniciado en 1546 por Pierre Lescot. También destacan el castillo de Ancy–le–Franc realizado por Sebastiano Serlio –que sería el prototipo de palacio francés–,  el puente con galería de Fère–en–Tardenois o Petit châteaux de Chantilly por Jean Bullant obras que proyectan la tercera etapa de desarrollo del Renacimiento francés.

 

Inglaterra

La arquitectura renacentista italiana no fue asimilada en la región por la instauración de la Reforma, por el aislamiento geográfico del reino y por los escasos yacimientos de la Antigüedad. La influencia renacentista se filtra muy tímidamente bajo los ejemplos franceses y flamencos. Se impone el estilo gótico Tudor y habrá escasos elementos renacentistas en la práctica arquitectónica.

El palacio, llamado prodigy house, es la tipología más desarrollada y demandada por la aristocracia cortesana. Aunque se inspiran en la tipología palaciega francesa del momento, la arquitectura parte de los modelos medievales, utiliza la piedra caliza y el ladrillo, el arco plano y achatado con cuatro centros interiores; emplea varias torrecillas, cresterías y chimeneas agrupadas y utilizan la filigrana (strapwork) como ornamento. El Hampton Court Palace fue el edificio principal de la clase dominante. Otros edificios de gran valor construidos por el principal arquitecto de la segunda mitad del siglo, Robert Smithson, son Longleat House, Wollaton Hall y el Hardwick Hall.

Portugal

Bajo el gótico manuelino se erigen edificios religiosos, militares y civiles con notas renacentistas incluidas más como aporte ornamental. Esta tendencia –vigente desde la última década del siglo xv y en parte del siglo xvi– es una combinación de diferentes influencias con el gótico final en estructura y citas del mudéjar y del Renacimiento con una particular decoración que hacen alusión al mundo marítimo, formas vegetales, cruces de la orden militar de Cristo y muchos otros motivos.

El monasterio e iglesia de los Jerónimos iniciado por Diogo da Boitaca y posteriormente Juan del Castillo será el que añade elementos renacentistas. El edificio más importante del Renacimiento portugués es el claustro principal de Juan III en el convento del Cristo de Tomar por Diego de Torralba y concluido por Filippo Terzi. El edificio es catalogado de tendencia manierista. Arquetipo para construcciones religiosas posteriores serán el monasterio de los Agustinos de San Vicente de Fora que a su vez emula al El Escorial, así como el torreón del paço da Ribeira o el palacio de los Corte Real.

Alemania

En el Imperio alemán, el Renacimiento italiano no tuvo gran fuerza, por lo tanto se impone nuevamente el gótico y varias influencias. Hacia la segunda mitad de la centuria se empleará el lenguaje renacentista como decoración y otras veces como soporte, mientras que en la primera mitad del siglo solo habrá citas.

El nuevo lenguaje fue puesto en práctica como decoración solo en la arquitectura civil como en castillos, palacios residenciales (Residenz) y en ayuntamientos (Rathaus). Generalmente serán remodelaciones o intervenciones a edificios preexistentes: castillo de Heildelberg (ala nordeste y ala oriental), ampliación del Munich Residenz y su Antiquarium, diseño de Jacopo Strada y Wilhelm Eckel como ejecutante; la fachada del castillo de los duques de la baja Baviera (influencia renacentista italiana) por Friedrich Sustris. También la logia del ayuntamiento de Colonia o la remodelación del ayuntamiento de Nuremberg que expone una interpretación de la tendencia manierista.

Como edificio religioso se encuentra la iglesia de San Miguel intervenida por Friderich Sustris y el Colegio de la Compañía de Jesús del mismo autor.

 

Artes Visuales

La transformación que se produjo en las artes visuales en el siglo XV y XVI que la distancia de la praxis anterior será en la representación o imitación de la realidad para construir una historia mediante el engaño visual con la tercera dimensión para dar profundidad, ejercicio que trascendió en todo el arte moderno. Esa búsqueda de la realidad se fundamenta por el interés que los pintores renacentistas tienen por imitar la pintura de la antigüedad grecorromana que los textos referencian y, por otro lado, por su condición de herramienta comunicativa, política y propagandística de quienes las encargan, ya sea en el ámbito religioso o doméstico.

La construcción del espacio en pintura se logrará paulatinamente y por fases mediante la inserción de las figuras en marcos arquitectónicos, la representación del escorzo y la utilización de la iluminación. En Italia el artista se vale de la matemática  mientras que en los Países Bajos aplicarán la experimentación para lograr el realismo del que referencian los textos sobre la antigüedad clásica.

Los elementos formales para construir esa realidad serán el dibujo, la composición y la aplicación de la  luz natural.

En la búsqueda de lo bello, el artista plasmará la belleza clásica ideal, es decir, toma del naturalismo de la realidad lo que sabe que es más grato para la vista que esté dentro de los cánones clásicos de belleza cuidando el tema de las proporciones y la perspectiva.

La temática a tratar será la profana –destacando la mitológica–, también la funeraria y la religiosa mientras que entre los géneros destaca el retrato y toma mucha importancia el paisaje.

Italia: El Quattrocento

  • Pintura

 

Florencia es la ciudad donde ocurren las transformaciones que se llevan a cabo en el ámbito pictórico. Será Brunelleschi quien descubra la perspectiva y Alberti la codifique, pues afirma que la pintura es como abrir una ventana y representar lo que se observa a través de ella (ventana albertiana).

Los pintores florentinos darán mucha importancia al contorno (hoy dibujo) para la construcción de un espacio pictórico creíble. Buscan insertar la tercera dimensión en un plano bidimensional aplicando, por medio de los estudios científicos y las matemáticas, la perspectiva arquitectónica, el escorzo, el tratamiento de los volúmenes y la iluminación.

Massaccio será el pintor que primero experimente la nueva práctica. En la Trinidad de Santa María Novella o en La Crucifixión estarán presentes la habilidad que adquirió el artista al aplicar la perspectiva arquitectónica, el manejo de la luz, del escorzo y los volúmenes. Le seguirán artistas como Paolo Uccello (1397–1475) con Batalla de San Romano, Andrea del Castagno (1423–1457) y la Última Cena (1447).

Fuera de Florencia, Piero della Francesca (c.1420–1492), fiel seguidor de Massaccio, trabajó en Urbino y Arezzo. Su obra Flagelación también refleja la preocupación por el nuevo espacio a construir y aplica una luz brillante a sus cuadros. En Padua,  Andrea Mantegna (c.1431–1506) con Oración del huerto en el que dota de expresividad a sus figuras.

Junto a la importancia que se le confiere a crear el espacio verosímil en la pintura seguirá habiendo códigos medievales en las obras de artistas como La  Anunciación de  Fra Angelico (1387–1455), o en la obra Cabalgata de los Reyes Magos de su discípulo Bennozzo Gozzoli (1420–1498). En Verona, Pisanello imprime volumen a los cuerpos aunque siga la impronta medieval, Visión de San Eustaquio mientras que en Venecia Bartolomeo Vivarini (c.1432–1499) lo aplica en Virgen con niño.

El retrato será un género muy demandado dentro de la pintura renacentista. Los artistas que lo trabajan le imprimen gran verismo a las obras como Doble retrato de Federico de Montefeltro y Battista Sforza, ícono de retrato renacentista, de Piero della Francesca o Retrato de Pippo Spano por Castagno.

Hacia la segunda mitad del siglo XV en Florencia  y Roma el uso del volumen de las figuras será la técnica preferida para lograr la tercera dimensión en el espacio pictórico. Así lo corrobora la obra Madonna Tarquinia (1437) de Fra Filippo Lippi (c.1406–1469), Trabajos de Hércules de los hermanos Pollaiolo; las obras de los pintores más importantes del taller de Verrocchio como Botticelli (1446–1510) con la Madonna del Magnificat  o la obra Nacimiento de San Juan Bautista de Ghirlandaio.

Venecia asume el color y la luz para buscar la tridimensionalidad en la pintura. Es aquí donde asimilan la pintura al óleo de los flamencos. Esto permite que los acabados sean excelentes al no secarse inmediatamente el material. Antonello de Messina (c.1430–1479), Retrato de un hombre, considerado uno de los mejores retratistas de su tiempo ya usaba la técnica al óleo, así como Gentile Bellini o Giovanni Bellini (c.1429–1507), artista reconocido por su importancia en Venecia. Realizó obras como Virgen de los prados o Retrato del dogo Leonardo Loredan. En esta última se observa la majestuosidad con que trabaja el ropaje y el rostro del modelo. Aunque la verdadera revolución de la pintura Veneciana a partir del color irá de la mano de Giorgione y Tiziano.

  • Escultura

 

El sistema de perspectiva descubierto por Brunelleschi también fue un elemento clave en la praxis escultórica en Florencia. Seguirá el anhelo de lograr obras de gran realismo partiendo del estudio del legado escultórico grecorromano –incluso el material a emplear es el bronce–,  y la observación de lo natural.

Los escultores principales del Quattrocento serán Donatello, Ghiberti, Andrea del Verrocchio y Luca della Robbia.

En el San Jorge de Donatello (1386–1466) se resumen los códigos de la escultura. Rompe con el hieratismo y la frontalidad de la escultura y dota el rostro de expresividad. En los relieves posteriores a 1420 supo aplicar la perspectiva (Banquete de Herodes). El artista encarna el escultor renacentista que sentó las bases de la nueva escultura e influyó en la práctica escultórica contemporánea y posterior de toda Europa. Es el caso de las obras el David o Retrato ecuestre de Bartolomeo Colleoni de Andrea del Verrocchio quien emula la práctica escultórica de Donatello.

Las segundas y terceras puertas del baptisterio de Florencia fueron realizadas por  Ghiberti, ganador del concurso para la confección de las segundas puertas en bronce del baptisterio donde aun prevalece el lenguaje medieval sobre el que añaden elementos clásicos. Será con las terceras puertas donde el autor despliega su conocimiento acerca de los nuevos códigos de la escultura moderna.

No solo se trabajará con el bronce sino que se emplea la terracota y el barro cocido vidriado como hiciera Luca della Robbia para la construcción de sus figuras devocionales, Tribuna de los cantores, catedral de Florencia.

Además de la recuperación del género del retrato en busto que se caracterizó por su realismo en un primer momento y la idealización del rostro posteriormente,  también se realizarán sepulcros, Tumba de Leonardo Bruni por Bernardo Rossellino donde representan el rostro a modo de retrato mediante el nuevo lenguaje dentro de una estructura arquitectónica clásica.

 

  • Cinquecento

 

El siglo XVI fue el detonante del Renacimiento en Italia y también en toda Europa. Florencia había sentado las bases e influye significativamente en el resto de Italia y deja de ser la ciudad cultural por excelencia. Roma y el resto de Europa serán el foco cultural y posteriormente Venecia. Desde Florencia y también Venecia salen algunos de los grandes maestros de la historia del arte. Será una etapa en la que se produce la  perfecta relación entre arte y ciencia. El Renacimiento se consolidará, tendrá diversas lecturas y llegará a producirse un cambio en las normas del lenguaje por la tendencia manierista.

  • Pintura

 

Leonardo da Vinci (1452–1519), artista experimentador y a la vez defensor de los códigos del lenguaje renacentista, creó el sfumato, técnica que marcó una transformación en la práctica pictórica y trascendió en el futuro de la pintura. La última cena será una de las obras más significativas del artista porque en ella aunó todos sus conocimientos. Por su parte, Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564), artista que concentra las tres artes, también realiza aportes a la herencia del Quattrocento al trasladar a sus figuras la realidad visible partir del estudio anatómico del cuerpo humano, lo que resultó una representación de elevada carga expresiva, con marcado sentido escultórico, a través del tratamiento de los cuerpos (en ocasiones traslada a sus figuras el recurso serpentinata), el uso del volumen y el contorno bien marcado, Sagrada Familia. Se le considera como un artista en constante evolución y que conociendo los principios del nuevo lenguaje, los transgrede para transitar hacia el manierismo e incluso al Barroco, el Juicio Final de la Capilla Sixtina. De Urbino es Rafael Sanzio (1483–1520). Fue un artista con una trayectoria prolífica a pesar de su corta vida. Estuvo influenciado por Leonardo, Miguel Ángel, Fra Bartolomeo y Pietro Perugino. En sus obras destaca en un primer momento la composición serena y la armonía (Madonna Granduca); pero también se decantará por los escorzos, el tratamiento de la iluminación y el color, elementos que igualmente lo sitúan en los umbrales del manierismo (Transfiguración de Cristo).

Manierismo

El manierismo es una tendencia dentro del Renacimiento que algunos artistas adoptan para también recuperar la tradición clásica antigua pero desde su subjetividad algo que lo aparta de las normas clásicas renacentistas. Es en las artes visuales donde mejor se percibe esta tendencia que abandona claramente el modelo de la Naturaleza y que no engloba todas las obras que se realizaron a partir de 1520. Las creaciones de Rafael y Miguel Ángel serán los modelos a emular, por ello es que al hacer referencia a este fenómeno dentro del Renacimiento expresan que tal artista pinta «a la maniera de», es decir, «al estilo de». Tratan de enfatizar el carácter expresivo de la obra a través de la aplicación de la técnica serpentinata y la exageración anatómica de los cuerpos, la desproporción de las figuras, la asimetría, el uso de las luces artificiales, el uso de colores contrastantes y extravagantes.

Bajo estas peculiaridades formales y conceptuales trabajaron artistas como Parmigianino (Retrato de Antea), Giulio Romano (Sala de las gigantes en Palazzo del Tè), Sebastiano del Piombo (retrato de Clemente VII), Andrea del Sarto (Disputa de la Trinidad), Jacopo Pontormo (El descendimiento de Cristo, 1525), Rosso Fiorentino (Descendimiento de Cristo), Agnolo Bronzino (Venus abrazada por Cupido), Correggio (Natividad), Tiziano (Martirio de San Lorenzo), Jacopo Tintoretto (El lavatorio).

 

  • Escultura

 

Miguel Ángel será uno de los  grandes escultores del momento. En sus obras hay una trayectoria que va desde el legado grecolatino (La Piedad), al nuevo tratamiento de la figura a la manera de Donatello hasta llegar a dotar de vida a la escultura por medio de la descripción anatómica y expresiva de los cuerpos: Moisés.

El punto de vista formal que Miguel Ángel asume en sus obras escultóricas será objeto igualmente de la estatuaria manierista. Destaca la estilización y dinamismo de la figura mediante el uso del recurso serpertinata que obliga a observarla desde varios puntos focales como la concibió Cellini en Ninfa de Fontainebleau o Giambologna con la Fuente de Neptuno.

 

Venecia

La composición de la pintura veneciana del Cinquecento se basó en el uso del color, la luz y la pincelada. Conceptualmente pretenden hacer una pintura apelando a las emociones y los sentidos, de ahí el carácter escenográfico y dramático de las representaciones en muchos casos. La escuela veneciana del Cinquecento será modelo a seguir en el propio Renacimiento e influencia en los siglos posteriores, sobre todo en la pintura barroca.

Los tres pintores fundamentales en este momento serán Tiziano (c.1489–1576) autor de Asunción de la Virgen –pintor veneciano fundamental y referente en la pintura europea–, Tintoretto (1518–1594) y Paolo Caliari (1528–1588), Retrato de una mujer con un perro. Sin embargo, no se debe dejar de mencionar a Giorgione (1477–1510), pintor que contribuyó con su práctica en la formación de la escuela veneciana, (la Tempestad).

Tiziano maestro veneciano que supo mediante el pigmento crear composiciones que juegan con el primer plano y los secundarios, con el volumen, el movimiento de las figuras y la iluminación, La bacanal de los Andrios. No menos trascendental fue Tintoretto. Adquirió destreza en el manejo de los espacios y la construcción de la perspectiva –también aérea– mediante la disposición de las figuras, así como saber proyectar el carácter teatral a sus obras aspectos que lo colocó en la cima de los grandes maestros venecianos y el inicio de otro modo de representación alejado de las códigos renacentistas, Milagro del esclavo.

 

La influencia de la Contrarreforma

Hacia finales del siglo, la imagen religiosa sufrirá un cambio tras los postulados de la Contrarreforma. Por lo tanto, las obras de corte religioso deben transmitir enseñanza  y ser decorosas. El Juicio Final de Miguel Ángel en  la Capilla Sixtina así lo corrobora al ser añadidos los paños de pureza  que cubren los genitales de las figuras humanas representadas.

 

 

Artes visuales del siglo XVI en Europa

Si los modelos renacentistas italianos fueron paradigma para las artes europeas, el otro gran pilar del arte del Renacimiento se encuentra en los Países Bajos y Alemania.

Dos aspectos fundamentales históricos se desarrollan durante el siglo XVI e influirá en el arte. Por un lado, la Reforma protestante que determinó la praxis artística visual de Alemania  (Los embajadores de Hans Holbein el Joven) y Países Bajos por ejemplo y la Contrarreforma o Concilio de Trento que también permeó la representación iconográfica religiosa en los países católicos.

Emular la realidad visual seguirá siendo el interés de los artistas, así como intentar plasmar la armonía, la simetría y la perspectiva. Sucederá un proceso de intercambio con los modelos italianos y los locales que deriva en la variedad de lenguajes artísticos. En los países del norte rompen con el carácter formal de la estética medieval y, sin embargo, parten de ella para construir su lenguaje. La pintura flamenca y alemana es tan significativa y sólida como la plástica italiana. En el resto de Europa la ida de los artistas europeos hacia Italia y, sobre todo, el interés de las cortes en los artistas italianos a los que protegieron,  el prestigio de las obras construidas a partir del nuevo lenguaje, el coleccionismo y la filosofía humanista marcaron la práctica artística del momento. Hacia mediados de siglo se realizará un arte intelectual y refinado que apunta hacia el Manierismo.

 

Pintura y escultura flamenca

  • Siglo XV, el principio de la asimilación

 

La Virgen con el niño entre ángeles (1480–90) de Hans Memling  es una obra pictórica del siglo XV que ya demuestra esa búsqueda de la realidad. En escultura, tapices y vidrieras siguen la misma intención de lograr la verosimilitud deseada por medio de la expresión, los gestos y los volúmenes. Claus Sluter fue el artista pionero que trabajó este tipo de modelo escultórico. Nikolaus Gerhaert (c.1420–1473) fue el escultor más importante de la mitad del siglo e influyó en el occidente de Europa por medio de su obra de carácter realista y expresivo, Cabeza de Profeta.

  • Siglo XVI, la consolidación

 

Continúa el interés por captar la realidad, así lo demuestran Quentin Massys (1465–1530) con Vieja mesándose los cabellos obra en la que se puede percibir el uso del lenguaje italiano renacentista o Jan Gossaert (Mabuse) (c. 1478–1532) en su etapa clásica con el dibujo Decoraciones clásicas. Mientras que en la línea filosófica y religiosa de la Reforma encontramos obras de carácter moralizante como El carro de Heno o Las tentaciones de San Antonio de El Bosco –Hieronymus Bosch (c.1450–1516). Para la segunda mitad del siglo la representación iconográfica se radicaliza lo que conlleva a una disminución de los temas religiosos que fueron sustituidos por el paisaje, temas cotidianos y banales de carácter moralizante, El vino de la fiesta de San Martín de Pieter Brueghel el Viejo (c.1525–1569). Así mismo, dentro de la plástica de los primitivos flamencos, además del género del retrato  (Antonio Moro, Retrato de Felipe II, 1560), el paisaje se irá convirtiendo en uno de los géneros fundamentales a desarrollar tanto en Flandes como en toda Europa, Caronte atravesando la laguna Estigia de Joachim Patinir.

 

Alemania

En las artes visuales alemanas es importante destacar los talleres de grabado que hicieron posible la difusión y recepción del modelo renacentista italiano al cual incorporan a los modelos tradicionales locales como en Apocalipsis de San Juan de Alberto Durero (1471–1528), artista que aúna los modelos italianos renacentistas y flamencos con capacidad creativa y carga conceptual impresionante; creó nuevos repertorios iconográficos y se convirtió en uno de los paradigmas para el arte europeo. También será importante el desarrollo que tuvo el género del paisaje en, por ejemplo, los pintores de la escuela del Danubio como Albrecht Altdorfer (Paisaje con un puente).

Lucas Cranach el Viejo (1472–1553), pintor y grabador, La Virgen con Niño, San Juan y ángeles supo combinar el clasicismo quattrocentista con los elementos locales y sus propias fórmulas creativas. En este sentido también destaca Hans Baldung Grien con Las tres gracias.

Artistas como Hans Holbein el Viejo (Cristo en la tumba), Lucas Cranach el Viejo o Durero y otros se inclinarán a los postulados del pensamiento luterano lo que repercutió en el resultado de sus obras. De manera radical, Lucas Cranach el Viejo anula toda representación de la iconografía tradicional religiosa.

Francia

Aquí es donde la influencia artística italiana toma más fuerza debido a los intereses por los que estuvo movido Francisco I mecenas en ese momento de artistas relevantes como Da Vinci, Benvenuto Cellini y otros. Gracias a los programas artísticos que promovió en sus palacios y a la asimilación de los códigos renacentistas italianos surgió la escuela de Fontainebleau –que  alude al arte desarrollado en la corte en esa etapa–, fue importante para el devenir de las artes futuras de Francia y Europa, parte de la estética manierista para la formulación de las  obras como se puede apreciar en Galería Francisco I.

Los artistas que construyen su discurso a través de los códigos del nuevo lenguaje serán Jean Clouet (Retrato de Francisco I), François Clouet  (La duquesa de Villars),  Jean Cousin (Eva Prima Pandora) o  Jean Goujon con la escultura Diana y el ciervo.

 

Inglaterra

El Renacimiento a Inglaterra se introduce de forma muy lenta por razones geográfica, política, religiosa y cultural. La localización geográfica, la relación que se establece entre el lenguaje nuevo y el papado y la fuerza del estilo gótico impiden el desarrollo del arte renacentista. Bajo el reinado de los Tudor se dejará ver citas renacentistas mediante la obra de artistas provenientes de Italia y del norte. Destacará Hans Holbein el Joven con el género del retrato en sus propuestas pictóricas. Aúna la práctica artística de los maestros italianos y nórdicos como Leonardo y Durero. En sus obras hay un marcado realismo en el tratamiento de los ropajes y en la plasmación de las emociones, Duquesa de Milán.

 

España

Flandes e Italia son los motores artísticos que influyen en el arte de la península ibérica en los siglos XV y XVI. Sus modelos se insertarán a las tradiciones y los gustos locales lo que produjo una diversidad de propuestas artísticas.

La asimilación del nuevo lenguaje se produce progresivamente aunque pervive el carácter superficial desde el punto de vista conceptual y cierta tosquedad desde lo estético. Ello se debió a la falta de conocimiento del fenómeno cultural nuevo y las preferencias del cliente. También hubo de influir la preferencia por una pintura de carácter didáctico sobre la estética en cuanto a las obras con temas profanos mientras que en la pintura religiosa lo anecdótico era lo más importante (Juan de Juanes, San Esteban en la Sinagoga). Hacia finales de la centuria, el proceso de absorción de los postulados clásicos para la concepción de las obras de arte se alcanza particularmente en la escultura con figuras como Gregorio Fernández (Cristo yacente) y los andaluces Juan Martínez Montañés y Juan de Mesa.

Pedro Berruguete (c.1445/50–1503) es el pintor que mejor supo plasmar los códigos del lenguaje flamenco, Auto de Fe presidido por Santo Domingo de Guzmán (c.1495). Juan de Borgoña, que trabajó en Italia, imprime a sus obras el conocimiento de la práctica renacentista italiana como se puede evidenciar en los frescos de Capilla Mozárabe de la catedral de Toledo; Pedro Machuca (La Virgen y las ánimas del Purgatorio), Juan Vicente Masip (Llanto ante Cristo muerto), Fernando Yáñez de Almedina autor de unas de las obras emblemáticas del renacimiento español, Santa Catalina. De la segunda mitad del siglo habrá pintores que transitan entre el clasicismo renacentista y la tendencia manierista: Alonso Sánchez Coello (Autorretrato), Juan Pantoja de la Cruz (retrato La infanta Isabel Clara Eugenia), Gaspar Becerra que introduce en pintura y escultura los modelos miguelangelescos (Magdalena Penitente), Luis de Carvajal (Magdalena penitente), Diego de Urbina o el flamenco Pedro de Campaña, Juan Fernández Navarrete(El Mudo), Ecce Homo de Luis de Morales, considerado como uno de los mejores pintores de esta etapa. Pero fue El Greco –Doménikos Theotokópoulos (1541–1614)– pintor cretense considerado el más brillante del momento por su particular estética basada en el conocimiento del renacimiento italiano, el arte bizantino y su propia subjetividad, Una fábula.

La escultura se desarrolla en los sepulcros, piezas devocionales y decorativas mediante el lenguaje renacentista traído por los artistas italianos. Se importarán obras como el Sepulcro del cardenal don Diego Hurtado de Mendoza de Domenico Fancelli, al que demandan más encargos. El gusto, la calidad y el prestigio de las obras fueron objeto de imitación a partir de 1520 en el país. Otros artistas italianos se instalaron en España y trabajaron en comunión con las tradiciones locales que resultó, usualmente, en la elaboración de obras polícromas hechas de madera o barro como Entierro de Cristo de la iglesia de San Jerónimo por Jacopo y Francesco Torni o San Jerónimo penitente de Pietro Torrigiano. Sin embargo, del conocimiento adquirido en Italia se destacan escultores españoles trasladaron los códigos renacentistas a las obras realizadas en España. Es el caso de Alonso Berruguete (Sacrificio de Isaac), Juan de Juni (Cristo yacente en su sepulcro), Luis de Vargas (Genealogía de Cristo) y Gaspar Becerra (Retablo Mayor de la Catedral de Astorga).