El arte romano | Epoca de glorias y grandezas

El arte romano

El arte romano propiamente dicho se estudia a partir del siglo III a.C. que corresponde con la etapa republicana. La transformación de Roma como capital sucede bajo el primer imperio iniciado por César Augusto hacia el I a.C. Bajo su mandato da inicio a un período de paz tras las continuas guerras internas y la consolidación de un lenguaje artístico que hubo de influir en las culturas posteriores. Con un carácter centralizado, el imperio se extendió en un proceso de romanización por todos los territorios ocupados que hubo de prolongarse cerca de cuatro siglos. La sociedad romana estaba dividida, jerárquicamente, en patricios, plebeyos y esclavos. Pensaban que las divinidades eran las que regían la vida de los humanos del mismo modo que creen en el carácter y poder divino del emperador.

El arte romano está afectado por el arte etrusco y el griego. De los etruscos tomaron la disposición urbanística, los elementos constructivos (el arco, la bóveda), la estructura interna de los templos, el realismo de las imágenes; de los griegos, el idealismo de las figuras, los órdenes constructivos, las tipologías como el teatro, algunos elementos estructurales y de concepto del templo; sin embargo, todo es asimilado y reinterpretado bajo una base pragmática, natural y realista hacia las nuevas aportaciones que resultan de lo constructivo, lo escultórico y lo pictórico.

 

Arquitectura

La ciudad romana será la embajadora del arte al mostrar las glorias y grandezas del poder a través de sus edificaciones, monumentos, pinturas, estatuas y organización urbana. Los conocimientos de ingeniería y construcción fueron decisivos para el desarrollo de la arquitectura que se convirtió en lo más relevante del arte antiguo romano. Las obras cumplían las necesidades de orden civil, político y religioso de la sociedad. La arquitectura destaca por su monumentalidad, por el uso de materiales como la piedra en forma de mampostería y de sillería, el ladrillo que a veces se alterna con capas de piedra y le proporciona cromatismo al edificio; el mármol, solo como cubrimiento de los materiales pobres utilizados en edificaciones importantes y el hormigón romano o argamasa que posibilita la solidez, el sistema abovedado, moldear fácilmente el espacio interior (adquiere relevancia) y permite edificar de forma rápida.

Las nuevas técnicas de construcción empleadas por los romanos proveen a la arquitectura de una estética original, cuya solidez se fundamenta en el grosor de sus muros que son el sostén de los sistemas abovedados, por tanto, se emplea el arco de medio punto y la bóveda de medio cañón así como la cúpula de curvatura uniforme (al parecer emplearon alguna vez rudimentarias bóvedas de aristas y de crucería); además, toman prestados los órdenes clásicos para disponerlos como ornamento del exterior y añaden otros que serán la reinterpretación de aquellos pero combinados: los órdenes toscano y el compuesto. Los romanos desarrollaron una gran variedad de tipologías civiles y religiosas. Algunas de estas serán propiamente romanas. Las públicas la constituyen los acueductos, calzadas, puentes y termas; de carácter lúdico están los teatros, los anfiteatros y los circos mientras que en lo civil encontramos las basílicas; los templos pertenecen al plano religioso y las viviendas al doméstico.

De invención romana es el acueducto edificado a partir de arcos de medio puntos y gruesos pilares que abastece de agua a la ciudad. Es una construcción ligeramente inclinada para que el líquido desde el manantial, río o embalse viaje sin problemas por las tuberías que lo transportan hacia la urbe.

Las calzadas y puentes, son unas de las construcciones más relevantes que construyen tras la necesidad de desplazamiento, control, defensa y comunicación por todo el territorio romano. La estructura de la calzada era sólida gracias al uso del hormigón romano, estas requieren de puentes para poder atravesar montañas y pasar ríos. Los puentes se construyen de manera similar a los acueductos: se alza mediante arcos de piedra entre pilares gruesos. Es una construcción que requiere de la ingeniería para poder realizarla.

Las termas, de origen romano, son creadas para el aseo y el esparcimiento. Concebidas como un acto social, se edifican de gran tamaño, con estructuras abovedadas; constan de varias estancias de acuerdo a las fases del baño romano, con espacios para el masaje, la sauna, el vestuario, la zona de ejercicios, el jardín, la piscina y, en algunos casos, hasta la biblioteca, (Termas de Caracalla, Roma).

A diferencia del teatro griego, el romano se levanta en el interior de la ciudad y en superficie llana; la cávea y orchestra (ahora más pequeña) son semicirculares. La escena es ubicada sobre un zócalo; las gradas divididas en anillos según el estrato social, se alzan mediante los elementos sustentantes como las bóvedas de medio cañón y los arcos de medio punto por donde el público sale y entra. La fachada muestra arcos semicirculares y una alternancia de órdenes clásicos.

El anfiteatro, netamente romano, está concebido para la lucha entre animales y gladiador o un grupo de este. Es un edificio cerrado que contiene dos espacios interiores, la arena y la gradería. Debajo del área de la arena se ubican dos corredores, para el gladiador y el  animal, los almacenes y la enfermería. Por su parte, la grada tiene igual estructura que el teatro.

Los circos hechos para las carreras de carros tirados por caballos y dirigidos por esclavos la mayoría de las veces, se componen de galería y pista en cuyo centro de la misma se dispone la espina -muro pequeño rematado en sus extremos con obeliscos y estatuas para indicar la meta-, con el objetivo de marcar la distancia a recorrer para todos los competidores.

La basílica, de carácter multifuncional, toma un lugar preferente dentro del foro. La entrada se realiza a través de un pórtico por uno de los extremos de la planta rectangular de tres naves siendo la central más amplia y alta -con aberturas para iluminar el espacio-; las filas de columnas dispuestas en los laterales de la nave central la separan de las laterales. El ábside de forma semicircular está ubicado al otro extremo de la sala donde se encuentra el estrado del tribunal y del magistrado. Esta tipología sufre varias modificaciones a lo largo de la arquitectura romana.

El templo, muy similar al griego excepto por la ubicación de la escalinata en unos de sus lados menores, el podium elevado, el pórtico profundo con columnas y el tamaño mayor de la cella. La planta circular con cúpula será novedad añadida posteriormente, (Panteón, Roma).

Los domus son viviendas unifamiliares construidas con un gran sentido práctico. De planta rectangular, contiene un patio central con abertura pequeña en el techo y rodeado de habitaciones (dormitorios, sala y comedor), jardín con pórtico de columnas en sus cuatro lados. Las viviendas lucían pinturas murales y suelos con mosaicos, al parecer solo en aquella de familias adineradas, (mansión de Marco Lucrecio Frontón).

Escultura romana

La escultura romana se nutre, más en sus inicios, del influjo del arte griego de manera muy directa pues son los artistas helenos los creadores de buena parte de las obras escultóricas y arquitectónicas del período republicano: además, los romanos trasladaron una cantidad importante de obras griegas. También, el realismo de los etruscos favoreció posteriormente al arte romano al tiempo que la propia cultura sedimenta este modo realista de representación debido al culto a los antepasados que requiere hacer una imagen exacta al difunto. Por tanto, una de las características principales de toda la escultura romana será el realismo.

Al unificar las dos tendencias opuestas, realismo e idealismo, conformó un arte con rasgos identitarios puramente romanos. En la etapa republicana aparecen obras con un marcado aire idealista y ciertos rasgos hacia la representación real que cada vez tomará más protagonismo y fuerza. Este carácter fragua en el Imperio, donde se irá perdiendo la idealización de las imágenes, que aunque la tendencia realista esté latente, siempre quedará la reminiscencia de la belleza ideal de los griegos. Ese idealismo de las imágenes está dado por la representación de la juventud hacia la madurez en el rostro. Por ejemplo, se crea la figura de cuerpo atlético mientras los rasgos faciales son perfilados de acuerdo a una edad madura temprana del hombre o, en el caso de ser un retrato, se representa al modelo en su madurez inicial aunque en la vida real sea joven o anciano. El concepto está justificado en la manera de pensar del romano que creía que la madurez el hombre es más sabio y capaz, (Augusto de Prima Porta).

Con el emperador Augusto la escultura -también la arquitectura- vio un cambio formal en cuanto al material, pues os retratos, hasta entonces, se hacían en su mayoría de terracota. Es así que se utiliza el mármol y en menor medida el bronce.
Desarrollan el retrato privado o público, siendo los retratos imperiales, los que más se harán en esta línea debido al culto hacia la máxima figura y por el afán propagandístico del Imperio; también el busto, la escultura exenta: togados, militares, divinizados, ecuestre, (estatua ecuestre de Marco Aurelio). Si el retrato fue uno de los géneros más trabajados e importantes, también los relieves tienen ese privilegio, como los relieves funerarios inscritos en los sarcófagos, novedad que repercutirá en el arte cristiano. Sin embargo, es en el relieve histórico donde la propaganda política toma aun más fuerza mediante la inscripción de estos en los monumentos arquitectónicos que narran las glorias de los ejércitos romanos y su extensión territorial. Altares monumentales, columnas conmemorativas y arcos de triunfo serán los monumentos de tipo conmemorativo.

En la época imperial, la escultura se complejiza. De esta manera, la escultura exenta, el retrato y el relieve tendrán un mayor realismo por la búsqueda de la expresividad. Ya no se crearán imágenes serenas y que transmitan autoridad sino aquellas con una carga dramática. En el relieve histórico, por ejemplo, este afán dramático o teatral será logrado mediante una gran masa dentro de la escena continua enmarcada en un paisaje natural o arquitectónico. Otras tipologías fueron los camafeos (objetos de lujos) y las estatuillas de culto privado protectoras de las familias romanas, sus propiedades y su salud. Estas representaciones podrían ser esculpidas o pintadas. Se representaban a los dioses lares, protectores de la vivienda, los penates que garantizan los deberes y derechos dentro del seno familiar, el genius y los dioses menores de las casas.

 

Pintura romana

Se sabe muy poco de la pintura romana. Están los originales de Pompeya y muy poca de Herculano. Se afirma que no se ha podido conocer la pintura del periodo imperial, sin embargo hay hallazgos que muestran lo contrario, es el caso de los restos de pintura imperial que aparecieron en el Coliseo y en la Villa de Adriano en Tívoli, en las dos habitaciones con fechas entre los siglos II y III d.C. en Roma así como los frescos de la Domus Aurea, la residencia imperial del emperador Nerón que quedó bajo tierra a principios del siglo II d. C.

Como característica general, la pintura estuvo asociada a la arquitectura hasta donde se ha podido conocer. Estas pinturas tienden hacia el realismo, a encuadrar la pintura dentro de un contexto natural (paisaje) o arquitectónico e intenta no resultar una pintura plana. La fase pictórica de la República se divide por estilos: el de incrustaciones, hay un acercamiento al mosaico; el estilo arquitectónico -se intenta la perspectiva-, y el ornamental o barroco que encuadra la escena en un espacio irreal. También emplean la técnica del mosaico muy arraigada en Roma y la pintura sobre tabla. Los temas pueden ser mitológicos, paisajísticos y retratos familiares.

En la etapa imperial, la residencia del emperador Nerón muestra en su lado oriental La bóveda de los estucos, con su composición geométrica acentuada por molduras de estuco y La bóveda dorada de grandes dimensiones e impresionante policromía según los testimonios de los que las descubrieron. Vasari afirmó que fue tal el estupor de los artistas del siglo XVI que surgió un nuevo estilo pictórico llamado grutescos. En la parte occidental descubren una sección ornamentada mediante fondos de muchos colores, seres fantásticos y aves.