Arte precolombino: mayas, mexicas e incas antes de 1492

El arte precolombino tiene un problema de nombre: se define por lo que vino después. «Antes de Colón» agrupa en una sola etiqueta tres mil años y decenas de culturas que no se conocían entre sí, repartidas por dos continentes. Es como llamar «arte preindustrial» a todo lo que hicieron egipcios, griegos y góticos juntos.

Aun así la etiqueta se usa, y sirve para una cosa: recordar que en América hubo un desarrollo artístico paralelo al del Viejo Mundo, sin contacto con él, que llegó a soluciones propias en arquitectura, escultura y orfebrería.

Claves del arte precolombino

Comprende la producción artística de América anterior a 1492, desde los olmecas hasta mexicas e incas. Sin rueda, sin metalurgia del hierro ni animales de tiro, estas culturas levantan centros urbanos de gran escala y desarrollan lenguajes plásticos independientes de cualquier influencia europea.

Rasgos para identificarlo

  • Pirámide escalonada con templo en la cúspide, concebida como plataforma ritual.
  • Escultura simbólica y geométrica, con divinidades de rasgos zoomorfos.
  • Urbanismo orientado astronómicamente en Mesoamérica.
  • Sillería incaica de bloques poligonales encajados sin argamasa.
El Castillo o pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá, arquitectura maya
El Castillo o pirámide de Kukulkán, Chichén Itzá (siglos IX-XII). Sus cuatro escalinatas de 91 peldaños más la plataforma superior suman los 365 días del año. Foto: CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Qué se entiende por arte precolombino

Toda la producción artística de las culturas americanas antes de la llegada europea en 1492. Va desde las primeras cerámicas del III milenio a.C. hasta las civilizaciones que los conquistadores encontraron vivas: mexicas, mayas e incas.

Se suele ordenar en dos grandes áreas culturales, que es lo que de verdad ayuda a no perderse:

  • Mesoamérica: desde el centro de México hasta Honduras. Olmecas, teotihuacanos, mayas, zapotecas, toltecas y mexicas.
  • Andes centrales: Perú, Bolivia, norte de Chile. Chavín, Paracas, Nazca, Moche, Tiahuanaco, Chimú e incas.

Entre ambas hubo poquísimo contacto. Que las dos levantaran pirámides no significa que se copiaran: significa que apilar piedra para elevar un templo es una idea a la que llega mucha gente por su cuenta.

El manual recomendado

La historia del arte, de E. H. Gombrich — abre precisamente con el arte de los pueblos que Occidente tardó siglos en mirar de frente. Enlace de afiliado.

Los olmecas: donde empieza todo

Hacia 1200 a.C., en la costa del Golfo de México, aparece la primera cultura que organiza centros ceremoniales, esculpe monumentos y establece una iconografía que todas las demás heredarán. Se les llama la cultura madre de Mesoamérica.

Su obra más reconocible son las cabezas colosales: bloques de basalto de hasta tres metros y veinte toneladas, con rasgos individualizados, probablemente retratos de gobernantes. El detalle que las hace increíbles no es el tamaño: es que el basalto se extraía a más de sesenta kilómetros, y no había rueda ni animales de tiro.

El arte maya

Los mayas son los que más se acercan a lo que en Europa llamaríamos una tradición clásica: escritura desarrollada, matemáticas, astronomía y un arte que registra hechos y fechas concretas.

Arquitectura

La pirámide maya no es una tumba como la egipcia: es una base elevada para un templo. Se sube por ella, se celebra el rito arriba, a la vista de la plaza. Cambia por completo la función del edificio.

Su rasgo constructivo propio es la falsa bóveda o bóveda maya: dos muros que se van aproximando en voladizo hasta cerrarse arriba con una losa. No es un arco —no hay dovelas ni clave— y por eso los interiores mayas son estrechos y altos, casi pasillos.

Escultura y relieve

Las estelas son el género maya por excelencia: losas verticales con el retrato de un gobernante rodeado de inscripciones con su nombre, su linaje y la fecha exacta. Gracias a ellas conocemos nombres y reinados de hace mil quinientos años, algo excepcional en la América antigua.

El arte mexica (azteca)

Los mexicas llegan tarde y duran poco: fundan Tenochtitlan en 1325 y en 1521 ya han caído. En ese par de siglos producen una escultura de una fuerza que sigue impresionando, en parte porque no busca agradar.

Piedra del Sol azteca, monolito de basalto del siglo XV conservado en México
La Piedra del Sol (h. 1479): 3,6 metros de basalto y casi 25 toneladas. No es un calendario que se pudiera consultar, sino una representación del cosmos. Museo Nacional de Antropología, México. Foto: CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

La Piedra del Sol es la pieza más famosa y también la peor entendida: se la llama «calendario azteca», pero nadie la usaba para saber en qué día vivía. Es una imagen del universo y de las eras cosmogónicas, tallada para ser vista, no consultada.

Junto a ella está la Coatlicue, con su falda de serpientes y su collar de manos y corazones. Cuando se desenterró en 1790 causó tal incomodidad que la volvieron a enterrar. Es una escultura que no está hecha para gustar: está hecha para que entiendas quién manda.

El arte andino

Antes de los incas

Los andinos fueron los grandes ceramistas y orfebres de América. Los moche modelaron vasijas-retrato con rostros individuales tan precisos que se reconocen enfermedades. Los nazca dejaron sus líneas en el desierto, geoglifos de cientos de metros que solo se leen desde el aire. Y los paracas tejieron mantos funerarios con una densidad de hilo y una gama de color que todavía hoy cuesta reproducir.

Los incas

Machu Picchu, ciudadela inca del siglo XV en los Andes peruanos
Machu Picchu (h. 1450), Perú. Piedra encajada sin mortero: entre bloque y bloque no entra una hoja de papel. Foto: CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

El arte inca es el más sobrio de todos y el que mejor ha resistido. Su aportación es la cantería: bloques poligonales encajados sin mortero, ajustados con una precisión que ha aguantado cinco siglos de terremotos. Las juntas de Sacsayhuamán o de Machu Picchu no admiten una hoja de papel.

Los incas apenas dejaron escultura monumental ni pintura. Su arte está en la piedra, en el textil y en el oro, y ese oro es justamente el que casi no se conserva: se fundió en lingotes durante la conquista. Del arte inca ha llegado lo que no se podía derretir.

Qué tienen en común

  • El arte es función, no adorno. Nada se hace para decorar una casa. Se hace para un rito, un templo o un enterramiento.
  • Sin hierro ni rueda. Todo lo anterior se levantó con herramienta de piedra y tracción humana.
  • El color importaba mucho más de lo que vemos. Las pirámides mayas estaban pintadas de rojo intenso, y las esculturas mexicas, policromadas. La piedra desnuda que visitamos hoy es una ruina descolorida, no la intención original.

Cinco obras para reconocerlo

  1. Cabezas colosales olmecas (h. 1200 a.C.). El principio de todo.
  2. Templo de las Inscripciones, Palenque (siglo VII). La tumba de Pakal bajo la pirámide.
  3. El Castillo, Chichén Itzá (siglos IX-XII). El calendario hecho arquitectura.
  4. Piedra del Sol (h. 1479). El cosmos mexica en 25 toneladas.
  5. Machu Picchu (h. 1450). La piedra encajada sin argamasa.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo arte precolombino que arte prehispánico?

Prácticamente sí, y ambos términos se usan como sinónimos. «Prehispánico» pone el foco en la llegada española; «precolombino», en el viaje de Colón. Los dos definen las culturas americanas por lo que vino después, que es su principal defecto.

¿Por qué no hay arcos ni bóvedas de verdad?

Porque no se desarrolló el arco de dovelas. Los mayas resolvieron el problema con la falsa bóveda por aproximación de hiladas, que cubre menos luz y obliga a interiores estrechos.

¿Se conserva mucho arte precolombino?

Menos de lo que parece. El oro se fundió, los códices se quemaron por miles y la madera y el textil solo han sobrevivido en desiertos como el peruano. Lo que vemos es sobre todo lo que era de piedra o estaba enterrado.

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