Arte prehistórico: paleolítico, neolítico y megalitismo

El arte prehistórico comprende la totalidad de las manifestaciones artísticas anteriores a la aparición de la escritura, desde hace unos 40.000 años hasta el 3000 a.C. aproximadamente. Abarca, por tanto, más del noventa por ciento de la historia del arte, y se divide en dos grandes bloques de características opuestas: la Edad de Piedra, con el Paleolítico y el Neolítico, y la Edad de los Metales.

Claves del arte prehistórico

Va desde hace unos 40.000 años hasta el 3000 a.C., cuando la escritura da paso a las primeras civilizaciones históricas. El arte paleolítico es obra de cazadores nómadas, naturalista y centrado en el animal aislado dentro de las cuevas. El neolítico corresponde a sociedades agrícolas y sedentarias, es esquemático, narrativo y se ejecuta al aire libre. En la Edad de los Metales aparecen las construcciones megalíticas y la orfebrería.

Rasgos para identificarlo

  • Paleolítico: animales de perfil, aislados, sin escena ni suelo, en el interior de cuevas.
  • Neolítico: figuras humanas esquemáticas en escenas de caza o danza, en abrigos al aire libre.
  • Arte mueble: bastones de mando, plaquetas grabadas y las llamadas Venus paleolíticas.
  • Megalitismo: menhir, dolmen y crómlech, con sistema constructivo adintelado.

Contexto histórico

El Paleolítico Superior, entre el 40.000 y el 10.000 a.C., corresponde a grupos de cazadores y recolectores nómadas que ocupan cuevas y abrigos. La revolución neolítica, hacia el 8000 a.C. en el Próximo Oriente y algo más tarde en Europa, introduce la agricultura y la ganadería y con ellas el sedentarismo, la propiedad y la organización social compleja. La Edad de los Metales, desde el 3000 a.C., aporta la metalurgia del cobre, el bronce y el hierro, y con ella la diferenciación de riqueza que se refleja en los ajuares.

Arte paleolítico

Se distinguen dos modalidades según el soporte: el arte rupestre, ejecutado sobre las paredes de las cuevas, y el arte mueble, realizado sobre objetos transportables.

Arte rupestre paleolítico

Bisonte policromo de la cueva de Altamira, Cantabria
Bisonte policromo de la cueva de Altamira, Santillana del Mar, Cantabria.

Sus características son constantes en toda la franja franco-cantábrica:

  • Temática animal. Bisontes, caballos, ciervos, uros y mamuts, es decir, las especies cazadas. La figura humana es excepcional y, cuando aparece, se representa de forma esquemática.
  • Naturalismo. Los animales se representan con notable precisión anatómica, atención al pelaje y a la musculatura.
  • Perfil absoluto, con las cuatro patas y los cuernos girados a una vista más completa, recurso conocido como perspectiva torcida.
  • Ausencia de composición. Las figuras se yuxtaponen y se superponen sin relación entre sí, sin línea de suelo ni marco.
  • Aprovechamiento del soporte. Los abultamientos naturales de la roca se incorporan al volumen del animal.
  • Ubicación en zonas profundas de la cueva, alejadas de las áreas de habitación y sin iluminación natural.

Este último rasgo sostiene la interpretación más aceptada: la cueva funcionaría como santuario y las imágenes tendrían una finalidad mágica, probablemente propiciatoria de la caza, aunque se trata de una hipótesis y no de un hecho documentado.

Los pigmentos son minerales: ocres y hematites para amarillos, rojos y marrones, y óxido de manganeso o carbón vegetal para los negros. Se aglutinaban con grasa o agua y se aplicaban con los dedos, con tampones de piel o pulverizados soplando a través de un hueso hueco.

Arte mueble paleolítico

Venus de Willendorf, estatuilla paleolítica
Venus de Willendorf, hacia el 25.000 a.C. Museo de Historia Natural de Viena. Fotografía de MatthiasKabel, CC BY 2.5.

Comprende objetos de pequeño formato en hueso, asta, marfil o piedra: bastones de mando, propulsores tallados con forma animal, plaquetas grabadas y, sobre todo, las Venus paleolíticas.

Estas figuras femeninas, de entre cinco y veinticinco centímetros, presentan una fórmula repetida desde los Pirineos hasta Siberia: acusada exageración de caderas, vientre y pechos frente a un rostro sin rasgos, brazos apenas insinuados y extremidades inferiores en punta. Se relacionan con cultos a la fertilidad, si bien su significado exacto se desconoce. La denominación de «Venus» procede de los arqueólogos del siglo XIX y carece de fundamento documental.

Arte neolítico

El sedentarismo transforma por completo el lenguaje artístico. En la península ibérica el ejemplo más característico es el arte rupestre levantino, extendido por el arco mediterráneo desde Lleida hasta Almería.

  • Se ejecuta al aire libre, en abrigos rocosos poco profundos, no en el interior de las cuevas.
  • El ser humano se convierte en protagonista y aparece la escena: cacerías colectivas, recolección de miel, danzas rituales y enfrentamientos entre grupos.
  • Las figuras son esquemáticas y monocromas, resueltas como siluetas de trazo sintético.
  • Se introduce la composición: las figuras se relacionan entre sí y forman un relato.

La evolución es, por tanto, de un naturalismo sin narración a una esquematización narrativa. El proceso culmina en el arte esquemático, ya de la Edad de los Metales, donde las figuras se reducen a signos.

Arquitectura megalítica

Crómlech de Stonehenge, Inglaterra
Stonehenge, Wiltshire, entre el 3000 y el 1600 a.C. Fotografía de Diego Delso, CC BY-SA 4.0.

Entre el Neolítico final y la Edad de los Metales se levantan las primeras construcciones monumentales, realizadas con grandes bloques de piedra sin labrar. El sistema constructivo es el adintelado: dos soportes verticales y un dintel horizontal, el mismo principio que emplearán después Egipto y Grecia.

  • Menhir. Bloque alargado hincado verticalmente en el suelo, aislado o formando alineaciones.
  • Dolmen. Cámara formada por ortostatos verticales cubiertos por una losa. Su función es funeraria y colectiva, y con frecuencia estuvo cubierto por un túmulo de tierra.
  • Crómlech. Conjunto de piedras dispuestas en círculo, de función ritual y en ocasiones astronómica.

En la península ibérica destacan el conjunto dolménico de Antequera, en Málaga —cuyo dolmen de Menga tiene una losa de cubierta de unas 180 toneladas—, y las taulas y navetas de Menorca.

Edad de los Metales

El dominio de la metalurgia introduce un arte de pequeño formato y alto valor material: torques, brazaletes, diademas, fíbulas y armas decoradas. La producción refleja ya diferencias sociales marcadas. En la península corresponde a las culturas de Los Millares y El Argar, y en Baleares a la cultura talayótica.

Obras clave del arte prehistórico

  1. Cueva de Altamira, Santillana del Mar, Cantabria (hacia 15.000 a.C.).
  2. Cueva de Lascaux, Dordoña, Francia (hacia 17.000 a.C.).
  3. Venus de Willendorf, Austria (hacia 25.000 a.C.).
  4. Dolmen de Menga, Antequera, Málaga (hacia 3.700 a.C.).
  5. Stonehenge, Wiltshire, Inglaterra (3000-1600 a.C.).

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre arte paleolítico y neolítico?

El paleolítico es naturalista, representa animales aislados en el interior de las cuevas y corresponde a cazadores nómadas. El neolítico es esquemático, narra escenas protagonizadas por figuras humanas, se ejecuta al aire libre y corresponde a sociedades agrícolas sedentarias.

¿Por qué se pintaba en el interior profundo de las cuevas?

No existe certeza. Dado que esas zonas no se habitaban y carecen de luz natural, la hipótesis más aceptada atribuye a la cueva una función de santuario y a las imágenes un sentido mágico ligado a la caza.

¿Qué son las Venus paleolíticas?

Estatuillas femeninas de pequeño formato, en piedra, hueso o marfil, con los caracteres sexuales muy acentuados y el rostro sin rasgos. Se vinculan a cultos de fertilidad, aunque su función exacta se desconoce.

¿Qué diferencia hay entre dolmen, menhir y crómlech?

El menhir es un bloque vertical aislado; el dolmen, una cámara de ortostatos cubierta por una losa, habitualmente funeraria; el crómlech, un conjunto de piedras dispuestas en círculo.

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