La balsa de la Medusa: análisis, significado y la historia real del naufragio

La balsa de la Medusa es un óleo sobre lienzo pintado por Théodore Géricault entre 1818 y 1819 y conservado en el Museo del Louvre. Representa a los supervivientes de un naufragio real ocurrido dos años antes, agrupados sobre una balsa a la deriva en el momento en que avistan un barco en el horizonte. Es la obra fundacional de la pintura romántica francesa y el primer gran cuadro moderno de denuncia.

Ficha de la obra

Título: La balsa de la Medusa (Le Radeau de la Méduse). Autor: Théodore Géricault. Fecha: 1818-1819. Técnica: óleo sobre lienzo. Medidas: 491 × 716 cm. Ubicación: Museo del Louvre, París. Estilo: Romanticismo.

Qué mirar

  • Las dos pirámides que estructuran la escena: la del mástil y la de los cuerpos que señalan al horizonte.
  • La figura negra en lo más alto, agitando un trapo: Jean Charles, marinero superviviente.
  • El anciano de la izquierda, sentado e inmóvil, que sostiene un cadáver y da la espalda a la esperanza.
  • El barco en el horizonte, reducido a una mancha minúscula apenas visible.

El naufragio de la Medusa

El 2 de julio de 1816 la fragata francesa Méduse encalló frente a las costas de Mauritania cuando se dirigía a Senegal. Su capitán, Hugues Duroy de Chaumareys, había obtenido el mando por favor político pese a llevar más de veinte años sin navegar. Los botes salvavidas resultaron insuficientes para las cerca de cuatrocientas personas a bordo.

Ciento cuarenta y siete pasajeros fueron embarcados en una balsa improvisada que debía ser remolcada por los botes. El cabo se soltó a las pocas horas y la balsa quedó a la deriva. Trece días después fue rescatada: sobrevivían quince personas, cinco de las cuales murieron poco después.

El relato de dos supervivientes, el cirujano Henri Savigny y el ingeniero Alexandre Corréard, se publicó en 1817 y provocó un escándalo mayúsculo. Documentaba motines, deshidratación, ejecuciones y episodios de antropofagia, y señalaba la responsabilidad del gobierno de la Restauración borbónica en el nombramiento del capitán. Géricault se entrevistó personalmente con ambos.

Cómo se preparó el cuadro

Géricault tenía veintisiete años y ninguna obra de esta escala a sus espaldas. Trabajó durante ocho meses con una disciplina documental inédita: encargó a un carpintero superviviente la construcción de una maqueta de la balsa, entrevistó a los testigos, estudió cadáveres en el depósito del hospital Beaujon y llevó a su taller miembros amputados y cabezas de guillotinados para observar la evolución del color de la carne muerta.

Realizó decenas de estudios preparatorios ensayando distintos momentos del episodio: el motín, la antropofagia, el rescate. Acabó eligiendo el instante anterior a la resolución, cuando el barco Argus aparece en el horizonte sin que se sepa aún si los ha visto. Es el momento de máxima tensión y de desenlace incierto.

Descripción y composición

El lienzo mide casi cinco metros de alto por más de siete de ancho, dimensiones reservadas hasta entonces a la pintura de historia, a los episodios bíblicos o a las glorias militares. Géricault las emplea para representar a náufragos anónimos, y ese solo desplazamiento constituye ya una declaración.

La escena se organiza sobre dos estructuras piramidales en tensión. La primera, a la izquierda, tiene su vértice en el mástil inclinado y la vela hinchada por un viento que empuja en dirección contraria a la del barco avistado. La segunda, a la derecha, asciende desde los cuerpos tendidos en primer término hasta la figura que agita un paño en lo alto de un tonel.

La progresión de esas figuras es narrativa: en la base hay muertos y moribundos, en la zona media cuerpos que empiezan a incorporarse, y en la cúspide la única figura completamente erguida y activa. El cuadro se lee de abajo arriba, de la muerte a la esperanza, en una diagonal ascendente.

La paleta se reduce a tierras, ocres, verdes oliva y negros, con una luz tormentosa que ilumina los cuerpos y deja el mar en penumbra. La anatomía de los náufragos no es la de hombres agotados por trece días de hambre: Géricault los pinta musculados, según el modelo heroico aprendido de Miguel Ángel y del Neoclasicismo.

Significado

La obra funciona en dos planos. En el político, es una acusación directa: el naufragio se había convertido en símbolo de la incompetencia y del nepotismo de la monarquía restaurada, y llevar el episodio al Salón de 1819 equivalía a un acto de oposición. El propio Estado francés compró finalmente el cuadro en 1824, tras la muerte del pintor, en lo que fue también una forma de neutralizarlo.

En el plano simbólico, la balsa es una imagen de la condición humana abandonada a fuerzas que la superan. No hay providencia ni héroe: hay un grupo de hombres que sobreviven o mueren según el azar del viento. La figura situada en la cúspide es un marinero negro, Jean Charles, decisión deliberada de Géricault, que era abolicionista y había representado el tema de la esclavitud en otros trabajos.

El anciano de la izquierda encarna la posición contraria. Sentado, con la cabeza apoyada en la mano y un cadáver sobre las rodillas, da la espalda al horizonte y a la posibilidad de salvación. Su presencia impide que el cuadro se resuelva como una imagen optimista.

Por qué es importante

La balsa de la Medusa cambió el objeto de la pintura de gran formato. Al aplicar la escala y la solemnidad de la pintura de historia a un suceso contemporáneo protagonizado por gente sin nombre, abrió el camino que seguirían Delacroix —que posó como modelo para una de las figuras— y, una generación después, el Realismo de Courbet.

Estableció además un método: la obra de arte precedida de investigación documental, con entrevistas, reconstrucciones y estudio directo. Ese procedimiento se convertiría en norma para buena parte del arte comprometido de los siglos XIX y XX.

Dónde verla

Se expone en el Museo del Louvre, en París, en el ala Denon, dentro de la sala de gran formato de la pintura francesa del siglo XIX, junto a La libertad guiando al pueblo de Delacroix y a las grandes composiciones de David. Por sus dimensiones conviene verla desde el fondo de la sala.

Curiosidades

  • Eugène Delacroix, entonces un pintor joven y desconocido, posó para la figura tendida boca abajo en primer término. Declaró que salió del taller de Géricault corriendo, incapaz de soportar lo que había visto.
  • Géricault se rapó la cabeza para no tener excusa para salir a la calle y obligarse a permanecer en el taller hasta terminar el cuadro.
  • Llevó a su estudio miembros amputados y cabezas de guillotinados cedidos por el hospital Beaujon, para observar cómo cambiaba el color de la carne muerta con el paso de los días.
  • Encargó a uno de los supervivientes, que era carpintero, la construcción de una maqueta de la balsa a escala.
  • En 1820 el cuadro se expuso en Londres cobrando entrada. Lo vieron unas cuarenta mil personas y Géricault ganó más dinero allí que en todo el Salón de París.
  • El capitán de la fragata, Hugues Duroy de Chaumareys, fue juzgado y condenado a tres años de prisión.
  • Los betunes que Géricault usó para los negros han seguido oscureciéndose con el tiempo. El cuadro es hoy notablemente más sombrío de lo que era en 1819, y el proceso no tiene marcha atrás.

Preguntas frecuentes

¿Qué representa La balsa de la Medusa?

A los supervivientes del naufragio de la fragata francesa Méduse, ocurrido en 1816, en el momento en que avistan en el horizonte el barco que podría rescatarlos.

¿La historia es real?

Sí. La fragata encalló frente a Mauritania y ciento cuarenta y siete personas quedaron a la deriva en una balsa durante trece días. Sobrevivieron quince.

¿Por qué fue polémico el cuadro?

Porque el naufragio se debió al nombramiento de un capitán incompetente por favor político, y el cuadro llevaba esa responsabilidad al Salón oficial en el formato reservado a las glorias nacionales.

¿Quién es la figura de lo alto?

Jean Charles, marinero negro superviviente. Géricault, que era abolicionista, lo situó deliberadamente en la cúspide de la composición.

¿Cuánto mide el cuadro?

491 × 716 centímetros, una escala reservada hasta entonces a la pintura de historia.

Para situar la obra puede recorrerse la etapa del Romanticismo, el movimiento que inaugura, y el Neoclasicismo contra el que reacciona.

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